lunes, abril 23, 2007

¿Quién dijo que los tebeos no son cultura?

La edición ampliada de la última entrega de Blacksad (la tercera, Alma roja), incluía entre sus extras una larga entrevista a Juan Díaz Canales, el guionista de la serie. No falla, surge el tema Blacksad y comienza el torrente de halagos acerca de la pericia gráfica de Juanjo Guarnido. Es inevitable y merecido: el detallismo de Guarnido en cada viñeta, el magnetismo expresivo de sus personajes animalizados (o animales antropomorfizados, elijan), su maestría en el empleo del color y la iluminación (aunque él cuestione este último punto en una de las apostillas de la entrevista a su compañero) o su capacidad para generar atmósferas, convierten a Blacksad en una de las series mejor dibujadas de los últimos tiempos (como atestiguan los continuos galardones que sobre ella recaen en este sentido). Ahora bien, nada de ello sería posible sin el trabajo atinado y preciso de "el otro", el talento en la sombra de Juan Díaz Canales.

La entrevista de esta edición ampliada intenta, en cierta medida, dar volumen a la voz silenciada del guionista (vean que paradoja) y las palabras de Díaz Canales consiguen llenar ese silencio a base de reflexiones, confrontaciones y revelaciones acerca de los procesos creativos del "escritor de cómics". Todo un ejercicio de sinceridad no forzada, en estos tiempos de máquinas de la verdad y mentiras convertidas a martillazos en falsas certezas. El hecho es que en un momento de la entrevista, Días Canales comenta lo que sigue:

Yo no soy ningún especialista en la generación Beat, como no lo soy en nada. pero lo cierto es que gracias a mi trabajo en Blacksad he tenido la oportunidad de ampliar mis conocimientos al respecto, y éste es uno de los aspectos más gratificantes de la labor de documentación. Quién sabe... si no fuera por eso, quizás no habría leído En el camino, ni Aullido, ni conocería la interesante peripecia vital de Ginsberg, Keruak o Burroughs. Lo mismo se puede aplicar a la arquitectura, al expesionismo abstracto, las películas de serie B, etc. La música merece una atención aparte ya que, curiosamente, a pesar de que el cómic es un medio mudo, el jazz y el blues desempeñan un importante papel en nuestra serie. Y por último, y esto me llena de satisfacción, encima puede servir de "vagón de enganche" para que alguno de tus lectores se interesen también por alguno de esos temas... ¿Quién dijo que los tebeos no son cultura?

¡Diga usted que sí! En este blog, no sólo estamos con el señor Díaz Canales, sino que además vamos soplar su ascua a ver si conseguimos que siga alumbrando un poco más. Porque, digámoslo todo, aunque Blacksad 3. Alma roja peca de sobreinformación, concentración documental y textos externos de apoyo "demasiado necesarios" para comprender el desarrollo de la trama, tiene también muchas y muy variadas virtudes; una de las más relevantes tiene que ver con su ejercicio semi-paródico de intertextualidad e interdisciplinariedad artística (me disculpan los palabros).

Nos encanta leer un cómic de animales antropomórficos en el que Rothko (uno de los genios pictóricos más extraordinarios del siglo pasado) aparece reconvertido en un chucho atormentado de gesto triste y convicciones colectivistas (trasunto tan real del pintor expresionista); como nos hace sonreir esa tortuga millonaria pasmada ante las salpicaduras imposibles de un Pollock imposible; o al gran búfalo Greenberg (léase Ginsberg) aullando a la luna ante una Dora Maar convertida en zarigüeya (o comadreja, que uno siempre ha liado a los marsupiales con los mustélidos). Sí señor, ya lo dice el autor, todo un "vagón de enganche" camino a uno de los periodos más excitantes de la cultura estadounidense. Anímense y suban al tren.

Me acordaba mientras leía Blacksad 3, de otro libro, novela éste, que también juega con la realidad recreada y con los nombres del expresionismo abstracto encriptados; me refiero a Busca mi rostro, de John Updike ¿Ven lo divertido que es esto de los vagones y los enganches intertextuales?

Bueno, a ver si metabolizo el fin de semana y en el próximo post les cuento alguna cosilla del Salón de Cómic de este 2007. Por ahora, miren y vean lo que hacían por allí los dos señores de los que hemos estado hablando.
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9 comentarios :

mr.ed dijo...

un gusto haberte conocido, nemokat!
saludos!


PD:
alcanzaste a ver a gipi? yo fui dos veces a que me firme y siempre me tocaba una chica que me decía: "hasta aquí. la feria se cierra. debe retirase"
dos de los tres días que estuve...

Little Nemo's Kat dijo...

Como suele decirse, el gusto fue mío, don Ed!
Al final si que llegué al curradísimo dibujito de Gipi (menudo embolado, con acuarelas y todo; es como si a alguien le diera por hacer dedicatorias con collage y recortables, están locos estos artistas). Lo malo es que el pobre llevaba ya tal tute encima que apenas podía coger el boli. Aún y así, una pequeña joyita.
Bueno, a ver si no hay que esperar a otro salón para el reencuentro. Abrazos ;)

Mar dijo...

Un gustazo el conocerle, aunque haya sido tan fugazmente...

Besitos, ahora en diferido ;-)

Little Nemo's Kat dijo...

Como puede imaginarse, señorita, el placer fue recíproco. Con blogueras y blogueros así, da gusto. Habrá más ocasiones para futuros encuentros, no se crea ;)

Juan Díaz Canales dijo...

Muy buenas,
Muchas gracias por tan halagüeña entrada.
Si me permites, añadiré un pequeño comentario, que sirve apéndice a esta revindicación de los teeos como medio de expresión y difusión de la cultura. Durante la inauguración oficial del Salón, volvimos a oir por enésima vez, (esta vez por boca de Carod Rovira) cantar las alabanzas del medio en tanto en cuanto los cómics son transgresión. Esa identificación cómic/transgresión/contracultura, que se ha convertido en un lugar común, me parece tan dañina como las otras etiquetas que ha ido lastrando en las últimas décadas. A saber: cómic/infantil, Cómic/superhéroes y Comic/Tetas y culos. Mientras los tebeos no alcancen un pleno reconocimiento como medio de expresión, equiparable en su capacidad de comunicación y transmisión de ideas, a la literatura o el cine, me temo que a lo más que podremos aspirar es a la categoría de moda pasajera.
Un saludo y enhorabuena por el blog!

guionista dijo...

pasaré + por aquí...gracias

Little Nemo's Kat dijo...

Totalmente de acuerdo, señor Díaz Canales. También a mi me ponen de bastante mala uva ese tipo de reduccionismos. De hecho, con ellos, lo único que se pretende es generar etiquetas "editoriales" o pautas lectoras simplificadas y lo único que se consigue, como usted señala, es ofrecer una visión sesgada de un vehículo artístico, potencialmente tan rico como cualquier otro discurso narrativo.
El problema es que son muchos años de constricciones editoriales, políticas y sociales, y demasiados prejuicios lectores ya arraigados. Menos mal cada vez se están publicando más trabajos con un efecto normalizador, entre ellos los suyos con don Juanjo, no lo dude. Esperemos que no decaiga la cosa.
Gracias por sus palabras amables, pero, como puede usted imaginarse, los agradecidos ante visita tan ilustre y comentarios tan sensatos somos nosostros (con toda sinceridad) ;)

Señor Guionista, no lo dude, el intercambio de visitas será mutuo. Esperamos verle a menudo.

Juan Díaz Canales dijo...

Bueno, la verdad es que nunca me había planteado que Blacksad fuera "normalizador" (suena a súper-héroe... "El Normalizador":o) Pero en cualquier caso, si por un motivo u otro sirve para que los tebeos salgan un poquillo más del gueto, bienvenido sea ese efecto normalizador. Por eso resulta un poco chocante cuando algunos autores de la llamada "nouvelle BD", se meten con gente como Van Hamme, cuando posiblemente gracias a él han podido publicarse un buen puñado de álbumes de la colección Poisson Pilote...
Gracias de nuevo por el comentario y con su permiso, le he enlazado en mi blog.

Little Nemo's Kat dijo...

Normalizador respecto a su papel en la creación y difusión de un cómic de calidad, alejado de falsas polémicas o etiquetas reduccionistas; sí, así lo pienso. Blacksad es un cómic de género (todos lo son en realidad), con una propuesta y un discurso propio y unas pautas creativas eminentemente comicográficas (es decir, adscritas al vehículo narrativo del que se vale).
El papel normalizador de Van Hamme tenga probablemente mayor relevancia en el plano editorial y difusor que en el puramente artístico, aunque cosas suyas, como SOS Felicidad, tienen en mi opinión un puesto de privilegio en el cómic de las últimas décadas.

Gracias mil por el enlace, le comunico que el suyo estaba ya en el debe, hasta que me ponga a hurgar en el template (me da una pereza infinita meterme en las tripas del blog) ;)