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lunes, abril 09, 2007

Peter Kuper. Viñetas metamorfoseadas.


Hablando de adaptaciones. Hace poco leí que Astiberri incluye La metamorfosis, de Peter Kuper entre sus inminentes novedades para el 2007. Sorpresa grata donde la haya.
Kuper es conocido sobre todo por Spy vs. Spy, su colaboración habitual para la revista MAD. A algunos esta historia cómica de los dos espías contrapuestos (un yin y un yan de la parodia detectivesca) les sonará más por la antigua versión del jueguecito del Spectrum que por su relación comicográfica (claro, hasta hace poquito, Mad ha sido una revista de cómics emblemática, pero sólo para los lectores anglosajones. El hecho es que la obra de Kuper no se queda ahí; a su extensa y fructífera labor como creador de cómics y dibujante de tiras periodísticas, se suma su trabajo como ilustrador para Newsweek, Time, etc.
Ahora nos llega su adaptación de La metamorfosis, a partir del conocidísimo relato de Kafka. Un trabajo brillante, que cuenta también con una brillante ventana en la web. Llevamos unos días dándole vueltas a la necesidad de que cada vehículo narrativo recurra a sus propias herramientas a la hora de trasmitir un relato: el cine tiene unas posibilidades discursivas, que no tienen porque coincidir con las de las narraciones gráficas. Tampoco el cómic debe caer en la tentación de "literalizar" su discurso en demasía si no queremos que la narración secuencial adolezca de deudas que terminen lastrando la propia narración secuencial. Ni siquiera cuando lo que se adapta es un relato literario, como éste. Kuper entiende esta idea a la perfección y la pone en práctica con maestría.
La metamorfosis es un ejercicio de novela gráfica tremendamente respetuoso con la obra que lo inspira, gracias, paradójicamente, a la consciencia de la diferencia discursiva que establece los límites entre una y otra. Si el trabajo de Kafka brilla por su atmósfera de desasosiego existencial, por su fuerte carga simbólica y por la concreción de una prosa directa, simple y perfeccionista, la versión de Kuper lo hace por su facilidad para generar tensión a partir de la imagen, por su estilo sombrío y expresionista y por su capacidad para manipular el icono visual en aras del mensaje polisémico.

En este trabajo de 2003, Kuper hace suyos muchos de los principios que McCloud le exigía al cómic, algunos años antes, en su camino hacia la revolución final. En La metamorfosis de Kuper existe una manipulación constante y consciente de los instrumentos habituales que convierten al cómic en el vehículo que todos conocemos. Kuper juega con el dibujo, mediante una recreación consciente de los grabados en madera de finales del S.XIX (la obra de autores como Masereel); lo hace mediante una técnica que nos recuerda al rayado sobre capas de ceras. Juega también Kuper con la reubicación y la manipulación de los segmentos textuales (la faceta menos visual de un cómic se convierte de este modo en un componente más de evocación icónica), que flotan y se mueven con libertad alrededor de las viñetas, los márgenes o los propios personajes y elementos actoriales. Por último, juega Kuper con la composición de la página, interseccionando e integrando de nuevo elementos del lenguaje comicográfico que habitualmente tienen su campo de actuación muy delimitado. Respeta, por otro lado, uno de los valores esenciales del relato de Kafka: la brevedad, la misma que dota a La metamorfosis de un aire de fábula existencial, con moraleja agonística (y valga la redundancia).

Se trata en definitiva, de una obra rupturista, llena de hallazgos visuales y digno miembro de esos cómics que ocupan nuestra estantería de "se-lo-tengo-que-prestar-a-X-que-tanto-critica-los-cómics". Es broma, todos sabemos que un cómic nunca se presta.