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jueves, enero 12, 2017

“Sonámbulo”, un disco homenaje a Nicolás

Un poco de promoción para una muy buena causa de raíz comiquera. Así nos ha llegado la nota promocional y éste es el texto de José Atomizador.

Discos Walden y Afeite Al Perro publican

Sonámbulo, un disco homenaje a Nicolás.

Nicolás Martínez Cerezo (Madrid, 1958) habita en un universo propio lejano y luminoso que él mismo se ha encargado de construir y que es también el mundo que habita su mítica La Gorda de las Galaxias, hito del cómic nacional publicado en la revista Zipi y Zape durante los años 1984-1988. Un universo que nace de la imaginación de otra forma de vida, de un mundo nuevo y libre (quizás el mismo que anunciaba Durruti) y de una insaciable necesidad de crear, lo que hace de él un artista puro, original, único y cristalino. Un universo en el que viven también Syd Barrett, los Beatles de la Morsa y el Señor Cometa, el Elton John más solitario, Alicia Liddell, Buster Keaton y un sinfín más de referentes culturales musicales, literarios y cinematográficos.
Sonámbulo es un homenaje, una celebración y una reivindicación de la obra y figura de este maravilloso y singular artista, creador de los tebeos infantiles más alucinantes, alucinados y alucinógenos (sólo comparable en mi opinión al Pulgarcito de Jan y al Pumby de Sanchis) que se han publicado jamás. Tebeos subversivos en su absoluta libertad y desbordada imaginación que marcaron a fuego el córtex cerebral de una generación de niñas y niños que se perdían cada semana en una explosión de formas, colores y tipografías serpenteantes y en unas historias que no entendías de reglas ni leyes, sino de bondad e inocencia.
El disco, editado por Discos Walden y Afeite Al Perro, coordinado por Atomizador y con diseño artístico del propio Nicolás, reúne canciones inéditas de un grupo de músicos (muchos también artistas gráficos) cercanos en espíritu al propio Nicolás: el pop psicodélico colorista de Aries (Vigo-Bilbao), el art-brut electrónico en ácido de Grosgoroth, el pop de cuento fantástico de Pablo Prisma, el psych-pop marginal de Atomizador, el Doo Rag'n'roll inclasificable de Los Caballos de Düsseldorf, la psicodelia existencialista de Anti S, el tropicalismo triposo de J.G.G., el prog-punk multicolor de Djalminha y el himno de Paisana “La Gorda de las Galaxias”.
Por desgracia, el universo de Nicolás también es un refugio de la trágica e injusta realidad económica que vive su creador. Por ello, todos los beneficios de este disco van destinados a ayudar a mejorar esta situación.
¡Viva el arte libre y los mundos de Nicolás!
Jose Atomizador
Puedes escuchar el disco aquí y hacer el pre-order (el disco sale el día 25 de enero) a través de Discos Walden o Afeite Al Perro:

Contactos:
Nicolás Martínez Cerezo – 914574767
manuel@discoswalden.com
afeitealperro@gmail.com
nicolasmartinezcerezo@gmail.com


CONCIERTO BENÉFICO-HOMENAJE DE PRESENTACIÓN DEL DISCO:
Viernes 3 de febrero en Sala Maravillas con:
Atomizador
Los Caballos de Düsseldorf
Pablo Prisma y las Pirámides
Grosgoroth

jueves, marzo 17, 2016

Alan Moore, Caos y magia, y el millón de libras

La publicación el año pasado de la edición española de Caos y magia. La banda que quemó un millón de libras (2012), de John Higgs, ha sido un acontecimiento editorial-pop.
La historia de The KLF, la banda formada por Bill Drummond y Jimmy Cauty, es tan enloquecida, que no parece de este mundo. Hace años escuchamos su popularísimo álbum Chill Out hasta quemarlo. Sus samplers hipnóticos y su cadencia viajera nos hacían imaginar unos autores igualmente sosegados y pausados. En Caos y magia descubrimos que sus artífices fueron también los autores de este single-pelotazo que se ha convertido en banda sonora de acontecimientos deportivos y farándulas adrenalínicas varias y cuyo single compramos hace décadas sin saber a ciencia cierta quién lo firmaba (¿The Timelords?); de haberlo sabido (o de haber buscado sus videoclips, entrevistas o apariciones televisivas de entonces), habríamos tenido una pista de que las mentes pensantes detrás de The KLF y sus variadas manifestaciones discográficas eran en realidad un par de lunáticos.
Para despejar dudas, John Higgs escribe ahora una de las "biografías" más heterodoxas, desmitificadoras y divertidas que hemos leído nunca. Se propone el autor buscar la base lógica al comportamiento de unos individuos que en un momento de su carrera (en el que ni siquiera eran tan ricos como para poder permitírselo) decidieron, literalmente, como dice el título, quemar un millón de libras. La búsqueda de Higgs es tanto más improbable y baldía, cuando ni siquiera los artífices del dislate han sido nunca capaces de explicar por qué lo hicieron. No contamos más.
En su ejercicio deductivo, expansivo, casi febril, Higgs va dando forma a una biografía que en muchos casos parece una road-novel, en otros una novela de suspense conspiranoica, y termina convirtiéndose en una indagación casi detectivesca a palos de ciego entre el universo intangible del azar y las relaciones cruzadas. En su particular reivindicación de las doctrina del caos como factor rector y explicativo de la realidad, el pasado y las consecuencias que desencadenan los actos humanos, Caos y magia construye un discurso verosímil (dentro de sus propias coordenadas) acerca del éxito (casual), la inspiración y el genio (innato). Se trata de conformar una tesis, un conjunto de paradigmas explicativos, que den sentido a unos actos que ni sus propios protagonistas, ni un razonamiento lógico tradicional son capaces de explicar.
Aquí es donde entran Julian Cope y Echo & the Bunnymen; Jim Garrison, el Fiscal del Distrito de Nueva Orleans que investigó el asesinato de Kennedy; Thimothy Leary; Greg Hill y Kerry Thornley, fundadores del Discordianismo; los redactores de la sección de cartas de Playboy, Robert Anton Wilson y Bob Shea, que escribieron el best-seller Illuminatus! Trilogy, discordianos confesos; los dramaturgos Ken Campbell y Chris Langham; el "All You Need Is Love" de The Beatles; Gary Glitter y Jonathan King (celebridades británicas y pedófilos condenados, ambos); el Doctor Who y sus múltiples encarnaciones; Carl Jung; y, como no podía ser de otro modo en este maremagnum imposible de personalidades inconexas unidas por el azar literario-biográfico... Alan Moore.
Hablábamos no hace mucho de Alan Moore con motivo de ese documental inquietante y metafísico sobre el genio de Northampton que es The Mindscape of Alan Moore (2005). En él se desplegaba un acercamiento visual, subrayado por el propio Moore, a su poética y universo mítico-mágicos. Que el cerebro del guionista esta atravesado por conexiones sinápticas extraterrestres se adivina leyendo sus cómics; pero después de observar el documental sobre su pensamiento, el espectador se queda con la sensación de que razón, filosofía, cábala y chamanismo son una misma cosa para Alan Moore; y que sus reglas y dogmas en realidad sólo los entiende el mismo, por mucho que trate de explicárnoslos.
En Caos y magia, la presencia de Moore es circunstancial y transversal (como la de todos sus personajes al margen de sus protagonistas), pero John Higgs hace, durante todo un capítulo, un intento estimable de asir su "pensamiento mágico" para introducir la teoría alanmooriana del "Ideaespacio mental" dentro de las herramientas lógicas que le ayudarán a desfacer el entuerto de los KLF y su millón de libras calcinado. En un pasaje de Caos y magia se dice de Alan Moore:
Alan Moore es guionista de cómics. Le han apodado "el mejor guionista de la historia" tantas veces que lo más probable es que sea cierto. Alcanzó la fama en 1980 con obras como V de Vendetta y Watchmen, y sigue siendo un prolífico escritor en su ciudad natal. Drummons tiene su misma edad, asistió dos años en Northampton a la escuela de arte y después trabajó seis meses en un psiquiátrico de la ciudad. Allí, Drummond y Moore frecuentaron muchos de los mismos clubes, pubs y conciertos entre 1970 y 1972, pero no se conocieron hasta los años noventa. Will Sergeant, de Echo the Bunnymen, le descubrió la obra de Moore en los ochenta, con V de Vendetta y La cosa del pantano.
Más allá de ella, a Moore se le conoce por su desdén hacia Hollywood, su extraordinaria barba y su interés por la magia. Es precisamente esto último lo que parece apuntar a que Moore era la única persona a la que The KLF intentaron mostrar activamente la película [Watch The K Foundation Burn A Million Quid] para conocer su opinión. Si uno quiere aprender sobre magia en la modernidad, Moore es la persona adecuada.
Van cogiendo el tono de este libro: una obra imprevisible, azarosa y divertida como pocas que, además, haciendo gala de esa impredecibilidad, se vende en ediciones de diferentes colores. Nosotros lo compramos por correo y no pudimos elegir. Nos tocó el amarillo, ¡qué buena suerte!

lunes, noviembre 25, 2013

Wright, Merritt y otras murder ballads.

Seguimos respirando un poco más a través de Blacklung. En uno de sus abordajes, los piratas protagonistas encuentran un libro de canciones marineras entre el botín. Entre todos, obligan a Marquis, el único que sabe leer, el profesor y tripulante accidental del barco, a recitarles una de las canciones del libro. La canción-poema que el azar elige es la siguiente:
The land is short
The sea is high
Not half as high as the wind
Our mast is thick 
Our sails are true
Not true as Ann Garland.

I gave her up to be a man
And told her, darling dear,
There was never a man that went away
Who had so little fear,
That he would come back home,
That you would wait for him
So he'd have his darling dear.
At the end of the day
He could look at his wife
And upon his children dear.

The land is short
The sea is high
Not half as high as the wind
Our mast is thick 
Our sails are true
Not true as Ann Garland.

Five years hence
He arrived at the dock
Near the home he once had known,
With a body that was hard
And eyes that were keen,
He went to greet his very own.
But when he came to the door
He saw the face of a child
Through the window staring at him
And his heart rose up.
He could taste it in his mouth
The fear he'd mocked now had him.

The land is short
The sea is high
Not half as high as the wind
Our mast is thick 
Our sails are true
Not true as Ann Garland.

He knocked on the door
And prayed to his soul
That the child would not be real.
Her sweet lover's eyes
Exploded in the night
And tasted their last meal.
A mother she had been
And a widow she had been
And been also a gentle lover.
He put them in a hole
And he covered up his soul
And he left his home forever.

The land is short
The sea is high
Not half as high as the wind
Our mast is thick 
Our sails are true
Not true as Ann Garland.
La canción encierra a la perfección el espíritu doblemente trágico y trascendente de Blacklung. La primera vez que la leímos, nos pareció que este poema podría estar libremente inspirado en alguna antigua canción marinera o en una murder ballad (composiciones líricas de metro simple sobre asesinatos y sucesos macabros, el equivalente anglosajón de nuestros romances más truculentos), pero no hemos encontrado rastros de ella en la web, por lo que suponemos que se trata de una creación de Chris Wright al estilo antiguo. Como también hiciera Nick Cave en su disco del mismo nombre (Murder Ballads) en 1996, en el que incluyó joyas como ésta.
La composición de Wright le deja a uno mal cuerpo, pero tiene su aquel. En otro tono (uno mucho menos desabrido y sangriento) nos recuerda a otra "falsa balada", el "Abigail", de Stephen Merritt y sus The Magnetic Fields, el grupo que más nos ha emocionado y tocado la fibra en estos últimos lustros (que van siendo décadas). "Abigail, Belle of Kilronan" es sólo una de las muchas obras maestras (una de las más conmovedoras) que adornan las tres fabulosas horas de 69 Love Songs. Fundamental:

lunes, febrero 11, 2013

Y apareció una banda sonora...

La red es viral, la cultura se expande como un pulpo de mil tentáculos en estos tiempos hipertextualizados. Una obra levanta nuestro interés, su relación con el mundo, con el espectador/lector/oyente, termina por fascinarnos. La red de redes conecta a los usuarios y expande el significado último del objeto hasta el límite de las asociaciones que a partir de él se tejen.
Son, éstas, digresiones para intentar dibujar el contexto personal de cómo este blog nos ha permitido viajar por el ciberespacio, establecer relaciones más allá del contexto bitacórico y, en definitiva, ampliar horizontes.
A veces tenemos la sensación de que le hablamos al vacío, de que no escucha nadie al otro lado. De que nuestras palabras se pierden en un contador que sólo registra búsquedas de imágenes de Google. De pronto, sucede algo que le devuelve a uno la ilusión ante el teclado y la pantalla sordomuda. Hace unos días, hemos vivido un ejemplo feliz de cómo lo que uno hace puede influirle al otro, al que interactúa en silencio desde el otro extremo. Nos ha llegado el vídeo definitivo con el tema que un músico, Damián Peña Steffen, ha compuesto para su sobrino después de leer Marina está en la Luna. Un homenaje cariñoso a unos personajes que sentimos como propios. Se nos llena el teclado de gratitud.
Ésta es la canción que Damián ha creado a partir de la lectura de nuestro cómic-cuento. Y éste, el canal bitacórico en el que se lo damos a conocer ahora a ustedes. Nos suena a Prin' La Lá, nos suena a Family y nos suena a nana infantil entrañable. Lean los títulos de crédito finales del vídeo y terminarán de entender todo el asunto. Bendita interdiscursividad:

lunes, mayo 09, 2011

Indie nacional, Superluv y Penny Century.

Estamos un buen momento de rock/pop nacional. Quitarse de en medio a las grandes discográficas, gracias a la proliferación de spacebooks, mp3s, peertopeers, megauploads y demás munición filibustera, le ha hecho a la música independiente española un favor impagable. Básicamente porque ahora podemos oírles.
Así las cosas, no extraña que Love of Lesbian colgaran el no hay billetes para sus cuatro conciertos en Madrid en menos que canta un jilguero; o que el último disco de Manel, el fantástico 10 Milles per Veure una Bona Armadura, cantado en catalán (buenísima noticia que producirá urticaria a los ultras de la caverna), haya llegado al número uno de las listas españolas; o que Nacho Vegas haya decidido, a lo Radio Head, dejar a su discográfica y autoeditarse su propio disco, La zona sucia.
Gracias a este renacer de los conciertos en salas pequeñas, al facebookeo y al boca a boca, ordenata a ordenata, podemos pegarnos el gustazo de escuchar a Tachenko, Nudo Zurdo, Standstill, El columpio asesino o a Antonia Font en nuestro bar favorito (llámese Queru, Uni o Moloko). Y gracias a eso, descubrimos día a día grupos como Remate o Mazoni y discazos como sus Superluv o Fins que la mort ens separi respectivos.
Con el muy ecléctico Superluv, Remate se ha hecho mayor. Menudo temazo es "Por lo que tiene de romántico", con esos aires calipso-pop-elegante. Y ahora es cuando vamos a hablar de cómics. Resulta que el séptimo tema del disco es un homenaje, nada menos que al gran Jaime Hernandez: "Penny Century", se llama, y suena la mar de bien, como pueden constatar ustedes en la página web de su autor.
PENNY CENTURY
Penny Century came
But she always dies out
Vanishes behind the clouds
Like a decoy bird
I'm invisible to her

PENNY CENTURY
Penny Century llegó
Pero ella siempre desaparece
Se desvanece tras las nubes
Como un señuelo
Soy invisible para ella
Luego, rebuscando en el blog de Remate, hemos descubierto que, amén de haber firmado uno de los discos españoles del año, este señor tiene muy buen gusto comiquero. Además de a Penny Century, en su blog encontramos referencias a Charles Burns o a Chris Ware, del que comenta: "Abro otra vez el ACME de Chris Ware para volver a darme cuenta de que ahí están todos los misterios de la humanidad sin resolver, los de siempre y los de nunca." Lo suscribimos palabra por palabra.
Denle una oída a este Superluv, que vale la pena.

martes, octubre 05, 2010

"Silver Surfer, Ghost Rider Go!", de Trentemøller. Psicofonías escenografíadas.

Venga, uno cogido por los pelos y en el rollo musiquero que nos traemos últimamente entre orejas.
Después de años de osadías heavymetaleras, los países nórdicos van camino de convertirse en el paraíso perdido de las melodías juguetonas y la orfebrería pop. En los reinos de ABBA y aledaños han aparecido en fechas recientes toda una colección de bandas angloparlantes que tienen hipnotizados a los registradores de hypes y listas de éxitos de medio mundo; en España, por supuesto, seguimos embarrados en rollito latino y en la jauría de rock mediomalote-adolescente (sin preocuparse, que dentro de diez años, como ha sucedido con los Franz Ferdinand, Arcade Fire o Sigur Ros, los redescubriremos a todos vía algún anuncio televisivo o melodía de serie exitosa).
A lo que íbamos. Se pone a hacer uno recuento de los grupos de pop que impactan últimamente y todos suecos, daneses y demás latitudes de climas gélidos. Desde un pionero como Jens Lekman a los Shout Out Louds, pasando por los Friska Viljor, los Raveonettes, los Sambassadeur, las Audrey, los Lacrosse o Peter Von Poehl, todos  suecos, daneses y más suecos, y todos con un sonido fresco y cristalino.
Sucede que, entre tanta joya pop, nos ha llegado a nuestro correo en fechas recientes una rareza techno-trance que nos ha dado la vuelta a las orejas. Se llaman Trentemøller y están encabezados por el Dj danés, Anders Trentemøller. La excusa de que aparezca en un blog comiquero es uno de sus últimos temas, el alucinante, hipnótico y psicotrópico "Silver Surfer, Ghost Rider Go!". La razón, a ver si alguno de ustedes le saca algo de sentido al título. Nuestra coartada, que su vídeo del tema en directo en el concierto de Roskilde de 2009 es absolutamente alucinante. Estamos seguros de que Frank Miller o Bryan Talbot habrían firmado una escenografía así de marciana con los ojos cerrados y el casco puesto. Amárrense a la silla y escuchen, escuchen.

miércoles, octubre 01, 2008

Regalo de boda: una peli de Spiderman

Después de su brillante y exitoso Take Fountain (2005), The Wedding Present vuelven al mercado dispuestos a seguir construyéndose un nuevo presente. Se preguntarán ustedes que qué hacemos en esta casa hablando de algo que no se pueda ver con los ojos (¡cómo si la música no se pudiera visualizar tantas veces!), que para eso están otros que mejor lo escuchan y cuentan, pensarán. No se me aceleren que, aún con pinzas de atar cabos, le vamos a sacar un sentido comiquero al asunto.
Resulta que en su nueva entrega, titulada El Rey (en trasparente homenaje a el rey), David Gedge y compañía incluyen un tema titulado Spider-man on Holywood:
 
Spider-Man On Hollywood
I thought I saw a superhero but it was just Spider-Man on Hollywood
I thought I saw a supermodel but she had hair where I don’t think she should
Yes, things can be a parody of what they first appear to be
I thought I saw a flying saucer last night but of course it was just an aeroplane
I thought I saw Winona Ryder but my eyes were playing tricks again
Some things look wonderful but then they’re different when you look again
And that’s what’s so funny, honey
You’ve looked like my girl for so long that I thought you would always be beside me
But I’d be the first to admit I was wrong
I thought I saw a shooting star but it was just another satellite
I thought I knew exactly who you are but I didn’t even get that right
And now that you’re about to leave I’m feeling quite naive
And that’s what’s so funny, honey
You’ve looked like my girl for so long that I thought you would always be beside me
But I’d be the first to admit I was wrong
And that’s what’s so funny, honey
You’ve looked like my girl for so long that I thought you would always be beside me
But I’d be the first to admit (I know when I should quit!) I am wrong

Les hemos avisado y no es traición, la cosa está cogida por los pelos, pero cuando escuchábamos/leíamos eso de "pensé que había visto un superhéroe, pero sólo era Spider-Man en Hollywood", que quieren que les digamos, no hemos podido evitar sonreír al acordarnos de la DC, la Marvel y del "futuro" de sus tebeos superheroicos.
Aparte de eso, a nosotros el que más nos gusta es ese temazo que se llama Santa Ana Winds.