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lunes, febrero 26, 2007

Howard Cruse es un tipo majete.

En estos días en que artistas, deportistas y famosillos en general parecen vivir en lo alto de una realidad paralela, más allá del bien y del mal, amparados por la falsa inmunidad que otorga la fama y el delirio colectivo de sus seguidores, el menda no deja de sorprenderse cada vez que el azar (en forma de internet o salón tebeístico) le cruza con una "estrella" del cómic. Cierto es que la narración gráfica no ocupa sino una parcela diminuta dentro del gran jardín del arte, pero, que demonios, algunos de sus miembros están entre los mejores, le pese a quien le pese. Por eso, sorprende la falta de infulas, la cercanía y la humildad que uno detecta, una y otra vez, entre esos artistas de cómics que forman parte del panteón privado de tipos admirables y admirados.

El último caso que he incluido en la vitrina de tipos afortunadamente normales (es una metáfora, no se crean que estoy entre aquellos que criticaba al comienzo de estas palabras -guiño-) es el señor Howard Cruse; uno de los triunfadores del último curso comicográfico, gracias a la edición de su Stuck Rubber Baby. Lo desarrollo. Gratamente sorprendido por el descubrimiento de la versión amable e inteligente del underground que trasmiten sus Barefootz Funnies, me dirigí a él con un mail para preguntar acerca de los precios y disponibilidad de algunas de las tiras originales que se anunciaban en su página. Después de varios correos electrónicos, no me quedaba ninguna duda, Cruse, además de un artistazo (cosa que ya sabímos todos sus seguidores) es un tío encantador y sinceramente interesado en sus lectores. Por eso, tras sus muy amables primeros correos, le expliqué a Cruse el porqué de mi interés por sus originales y le mencioné el post que le había dedicado a Barefootz en el blog; su respuesta fue ésta:
Hi, [Little Nemo's Kat]
Thanks for telling me about the space you devoted to my work in your blog. I'm touched and very complimented. And you put the post together so interestingly, too! I'm delighted, and will probably mention your blog post on my own blog.
I can't actually read what you've written in the blog, of course, since I don't speak Spanish. But it LOOKS great.
By the way, your email address doesn't give me a clue about where you're writing from. Does the fact that your blog is in Spanish mean that you live in Spain? Or some other Spanish-speaking nation?
And if I mention you, should I only refer to you by your first name? So far you haven't given me your full one.
Once, again, I very much appreciate your kind words and am glad that you enjoy Barefootz.
Best regards,
Howard.
Dicho y hecho. Imaginen mi sorpresa cuando me reconecto a internet a la vuelta del fin de semana y me encuentro con esto. Pues nada, desde aquí hago público mi agradecimiento a mi admirado Howard Cruse y, como contrapartida, me permito recomendarles por segunda vez en muy poco tiempo su interesante página web (rebosante de información y ejemplos de su obra) y su (éste sí) recién descubierto blog (que añado, como no podía ser de otro modo a mis "blogs by the author"). Miro al cielo, además, y le rezo a San Will Eisner para que esa epidemia conocida como "famositis prepotentis" siga sin afectar a estos señores que nos hacen un poco más felices gracias a sus viñetas y su talento.

miércoles, enero 17, 2007

Howard "underground" Cruse.

Llevo unos días como niño con zapatos nuevos. Entre que la señorita Iru (una de las blogueras más molonas del mapa internáutico) me ha mandado el muy divertido último número de Malavida y que acabo de recibir un envío de tropecientosmil comix underground ganados en ebay con el sudor (poco, todo sea dicho) de mi tarjeta, no me dan las horas para leer viñetas.
El caso es que entre los diversos lotes de comix underground que he recibido, hay sorpresas gratas y gratísimas (como algunos de los primeros trabajos de Corben o clásicos del cómic feminista como Twisted Sister). Iré desglosando sus excelencias a lo largo de los próximos meses desde este puesto de guardia. Hoy por ejemplo, quiero hablarles de Howard Cruse, uno de los autores de moda en España debido al éxito de la edición de su Stuck Rubber Baby (que ha aparecido en muchas de las listas de lo mejor del 2006). ¿Sabían ustedes que el señor Cruse viene de la etapa del underground?
Pues sí señores, desde comienzos de los 70 publica nuestro amigo sus Barefooz Funnies, una muy divertida y estimable serie underground, que después de aparecer en tiras en diversas publicaciones durante varios años, se compiló -si no me equivoco- en los tres comix-books que nos ocupan (entre 1975 y 1979). Lo cierto es que el tono alegre y humorístico de Howard's Cruse Barefooz Funnies fue recibido con recelo por los lectores habituales del underground. A saber, un cómic protagonizado por unos personajes más cercanos al cartoon disneyano que al trazo nervioso y feísta underground y unas historias cortas (tiras primero, luego, una o dos páginas) desenfadadas y divertidas, no eran lo que esperaban los lectores habituales de Zap, por poner un ejemplo (el propio autor se "vengaría" de todos aquellos que le acusaban de hacer dibujos "simpáticos", con la contraportada del tercer y último comix-book de Barefootz Funnies).
El caso es que Barefootz Funnies, sin embargo, sí que encierra algunas de las constantes habituales del underground, matizadas por ese aire infantil que caracteriza a toda la serie. En muchos de los capítulos, por ejemplo, existe un indudable surrealismo salpimentado por la psicodelia lisérgica del momento. Además, en la recreación de los personajes Howard Cruse introduce indirectamente bastantes de las preocupaciones del momento hippy y post-hippy: Barefootz (protagonista de la serie, jovencito cabezón enfundado en un traje y siempre sin zapatos -de ahí el título), es el remedo ficcional de un antiguo compañero de piso de Cruse, un espíritu libre, y es nuestra guía por el mundo loco que habita. Dolly (la amiga íntima de Barefootz), es una chica joven y liberal, que pasa de unos inicios plagados de dudas existenciales a una exhibición libidinosa de su libertad sexual (en la que incluye su deseo por el propio Barefootz); logicamente, muchos de los planteamientos de Dolly coinciden con las dudas e inquietudes postuladas por el movimiento feminista, muy activo durantes esos años. Headrack, es el tercer personaje humano habitual de la serie: un pintor en búsqueda constante de la inspiración, un personaje que va adquiriendo fuerza según avanzan las historias, para en el segundo comix-book declararse abiertamente gay en el memorable manifiesto de reivindicación sexual que es "Gravy On Gay" (en el número 2); desde ese momento, Hedrack es sin duda un vocero y alter-ego del propio Cruse como artista y como personaje gay.
Además de los seres humanos, la casuística de los personajes y situaciones ilógicos que conforman el mundo surreal de Barefootz funnies, encierra personajes esenciales como las cucarachas parlanchinas que conviven fraternalmente con Barefootz y que, en sus palabras, suelen reflejar el sentir colectivo de la sociedad hippy y su ideario comunal. Bajo la cama de Barefootz vive Glory, una suerte de ser fantástico ("a mysterious entity called Glory who made a giant frog materialize from underneath my protagonist's bed") con extraños poderes que parecen representar los efectos de las drogas lisérgicas en el organismo y que Glory reparte a voluntad entre todo aquel que se asoma bajo la cama.
Todo ello con un tono desenfadado y muy divertido, como hemos señalado anteriormente, que va aumentado los ingredientes más trasgresores (la presencia del componente sexual, la evidencia de los efectos de las drogas, el compromiso social) según avanza la serie. También la faceta gráfica evoluciona con las historias sucesivas y vemos en las últimas (sobre todo en algunos personajes secundarios) un dibujo más cercano al que caracteriza a otras series de Cruse (como Wendell o Stuck Rubber Baby).
Reconozco que reseñar con esta alegría y regocijo un cómic con una disponibilidad tan restringida como la de éste, puede sonar a tomadura de pelo, así que toménselo como una curiosidad anecdótica. Una rareza de esas que gustamos en esta casa. Quizá algún día alguien se anime a publicarlo por aquí y podamos compartir el gozo dicharachero que nos inunda, quién sabe.