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miércoles, julio 09, 2008

El triunfo de la línea, nueva pintura en Benito Esteban.

No descubrimos nada si decimos que la pintura actual ha vuelto al dibujo y ha redescubierto la línea. Quizás por eso cada vez nos sorprenden menos ciertos eclecticismos pictóricos que, reivindicando un viejo espíritu pop, se alimentan de la materia que teje otro tipo de discursos. Nombres como Gary Baseman (la cabeza visible del Pervasive Art) o la nueva hornada de pintores post-manga, con Takashi Murakami a la cabeza, están empezando a resultar algo más que divertidas curiosidades dentro del mercado pictórico actual, a tenor de las mareantes cotizaciones que alcanzan sus obras. Aquí, hemos hablado de algunos de esos nuevos pintores que comen y beben del cómic o del graffiti para crear imágenes estáticas (¿se acuerdan de Lister?).
La lista de artistas jóvenes que están "reciclando" en su obra sus propias experiencias culturales, como espectadores de la modernidad finisecular y del nacimiento del nuevo siglo, sigue creciendo y engordando un panorama en el que los textos de la cultura de masas se incorporan al lienzo o al papel tejiendo nuevas redes de relaciones artístico-sociales. Viene todo esto a cuento de la reciente exposición que ha inagurado una galería amiga, que, además, no deja de proyectar artistas interesantes, La Galería de Arte Benito Esteban, en Salamanca. La exposición colectiva (programada del 28 de junio al 16 de agosto) atiende al muy indicativo título de "Desalineados" y agrupa obras de autores habituales en sus exposiciones como Tmori o Jean Claude. Pero encontramos también a algunos jovenes y prometedores artistas que, de algún modo, encajan como un guante de lienzo forjado en tinta en esta bitacorita comiquera. Veamos por qué...



La joven artista polaca afincada en España, Aleksandra Kopff, parece ser la última incorporación de la galería y es, sin duda, la que más nos recuerda al universo comicográfico actual. Sus dibujos descontextualizados beben directamente de las fuentes del nuevo underground, con una afinidad muy clara y directa hacia el universo de Daniel Clowes. Aunque sus rostros inquietantes, sus pájaros y sus cuerpos hibridos, a nosotros no dejan de recordarnos también a otras referencias comiqueras como a las mujeres de Beto, a los animales parlanchines de Alberto Vazquez o, incluso, a los inquietantes mundos vampíricos de Maruo.

El arte de Alvaro Trugeda se mueve en unas coordenadas totalmente diferentes. Sus obras se muestran mucho más cercanas al surrealismo mestizo que su autor ha ido conformando a partir de su propia peripecia vital. Estamos ante un artista que ha vivido en España, México, Inglaterra o China, un joven creador con un inventario de imágenes muy personales, pero casi siempre dentro de una estética pop y colorista. En esta exposición vemos algunos de sus trabajos más "pulcros" y refinados: obras que, de nuevo, nos conectan con la estética del underground lisérgico y orgánico de dibujantes como Dave Cooper o, yéndonos a los orígenes del movimiento, los Griffin o Moscoso.
Acabamos el recorrido con Pejac, artista cántabro y amigo, un autor cuyas exitosas andanzas collageras hemos podido seguir en los últimos tiempos, pero que participa con la Galería Benito Esteban por vez primera. Sus composiciones minimalistas juegan también con la línea, con la silueta perfilada y la alteración de la denotación a través de la metáfora; todo ello, sin duda, una herencia directa de la doble formación académico-graffitera de su autor. El artista recurre al icono, al símbolo conocido y reconocible, para trasgredir significados y cruzar referencias, casi siempre con un fondo de sátira socio-política detrás o, al menos, de ironía cultural (juego en el que a veces participan decisivamente los títulos de sus obras, como en éste "Con USA en los talones" que les mostramos aquí abajo). Así, sus pequeños collages, con sus perfiles precisos y limpios, adquieren una cualidad cuasi simbólica que, a nosotros, nos recuerda a aquellas preciosas xilografías de Frans Masereel.
Ya ven, no podemos dejar de pensar en cómics (y afines) ni cuando miramos un cuadro. Es broma, claro.