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lunes, agosto 13, 2018

Fearless Colors, de Samplerman. Viñetas caleidoscópicas

Cuando Paul Karasik redescubrió los cómics del dibujante de la Edad de Oro Fletcher Hanks para la editorial Fantagraphics hace unos años, la publicación de  I Shall Destroy All the Civilized Planets! (2007) y You Shall Die by Your Own Evil Creation! (2009) se recibió como todo un acontecimiento entre los gourmets del cómic experimental y los buscadores de rarezas. Luego, también en Fantagraphics, llegó Turn Loose Our Death Rays and Destroy Them All! (2016). Se trataba casi de un autor anónimo. Durante apenas tres años, Hanks trabajó con varios pseudónimos para la creciente industria del recien nacido comic-book estadounidense. Alcohólico y violento, murió completamente arruinado y solo. En el invierno de 1976, encontraron su cuerpo alcoholizado y medio congelado en un parque neoyorquino.
Vistos desde el presente, sus cómics parecen una anomalía en su época y en la historia del medio: sus historias completamente alucinadas, su empleo dislocado del color, casi surrealista (o psicodélico antes de la psicodelia), sus extravagantes y extrañamente atractivos personajes... Por todo ello, en pleno siglo XXI, en el momento del auge de la novela gráfica y los experimentos secuenciales, Fletcher Hanks y sus tebeos multicolores resultaban tan vanguardistas como el que más.
Algunas de aquellas viñetas, junto a las de muchos otros autores de la Edad de Oro Norteamericana, son las protagonistas (en realidad la materia prima directa) de Fearless Colors, el "cómic" (experimento secuencial, más bien) de Samplerman (alter ego del francés Yvan Guillo, aka Yvang) que reconocidas editoriales europeas independientes han impulsado y publicado de forma colaborativa: casas conocidas, como la letona kuš!la portuguesa MMMNNNRRRG o la española Ediciones Valientes. En él se recopilan algunos de los trabajos que el francés llevó a cabo entre 2012 y 2015.
El título de la obra y el nombre (o pseudónimo) de su autor, Samplerman, son harto descriptivos de aquello que representan. En un vistazo superficial, la estética, el color y la línea de Fearless Colors remite a los viejos comic-books con historias de acción, romance, ciencia ficción y aventura de los años 30-40, pero filtrados por un viaje ácido psicodélico sesentero. No estaría muy lejos esta primera apreciación de la realidad que se esconde detrás de sus páginas, ya que el cómic de Samplerman es precisamente eso: un sample visual, un ejercicio de apropiacionismo experimental en el que aquellas viejas viñetas son reutilizadas, manipuladas, recortadas, digitalizadas y remezcladas para crear algo novedoso. Un nuevo objeto artístico que tiene algo de cómic, sí, pero mucho más de ejercicio de secuenciación abstracta y de collage postmoderno. 
Las páginas de Fearles Colors funcionan como un flujo alucinatorio y enloquecido de imágenes que vibran y adquieren sentido dentro de la página gracias a una técnica caleidoscópica que articula el interior de sus viñetas a partir de materiales ajenos. El sentido narrativo está tan sólo insinuado por la repetición de personajes, motivos o detalles visuales y por una secuenciación (a veces) convencional en viñetas, que remite directamente a los comic-books originales antes de pasar su contenido por el termomix Samplerman. Así, este cómic sólo puede contemplarse como objeto artístico o leerse desde su abstracción; dejándose llevar por sus páginas en un viaje que remite más a las sensaciones visuales, a patrones rítmicos y a las intuiciones del subconsciente que a la necesidad de seguir una historia (inexistente). El empleo de balones de texto, cajas de texto y demás herramientas comicográficas ayuda en esa búsqueda de continuidad, pero al mismo tiempo, al responder éstos a la idea de collage y la misma ilógica narrativa que el resto del cómic, crea en el lector un efecto extrañamiento extremo: cuando leemos los textos de Fearless Colors, buscamos sentido y significado, pero a cambio sólo obtenemos la codificación dislocada de un lenguaje secreto; una suerte de mensaje cifrado por intenciones que permanecen ocultas a la lógica.
Juguete experimental-psicodélico, narración abstracta o bofetada caleidoscópica, Fearless Colors es un ejercicio refrescante de apropiacionismo. No muy diferente, en realidad, del empleo reciente que han hecho de las viñetas artistas como Martín Vitaliti, con su constante deconstrucción del lenguaje comicográfico, Ray Yoshida y sus descontextualizaciones o Jochen Gerner con sus vaciados de páginas de cómic. En definitiva, el de Samplerman es uno de esos trabajos que, como aquellos tantos que sacó a la luz Andrei Molotiu en su dia, reconcilian al cómic, y a nombres casi olvidados como Fletcher Hanks, con el mundo de la creación artística, y vice versa.

sábado, julio 07, 2018

Ian Nose. Webcómics, autoedición y bienales

Hace unos meses, un joven autor vasco, Ian Nose, nos invitó a visitar su web y a ojear sus propuestas comiqueras. Descubrimos que, como en el caso de algún minicómic autobiográfico que hemos leído recientemente, Nose pasó de aspirante a arquitecto (no sabemos en qué grado anda ahra) a aventurero del cómic online y a la esforzada autoedición. Sus cómics se pueden leer y descargar en varios idiomas desde su página. 
Su primera tira onlineEdFramed, estaba basada, por ejemplo, en el muy postmoderno concepto de la imagen autoconsciente: la tira (publicada en dos periodos, 2011-2012 y 2015) repite la estructura de cuatro viñetas devenidas en rostro pensante y autorreflexivo; una personificación del marco de la viñeta que, como tentativa comicográfica, nos recuerda a aquella obra maestra del cómic español que fue Simple, de Federico del Barrio (alias Silvestre). Como en aquel caso, EdFramed establece el habitual monólogo de la viñeta-personaje que cuestiona su naturaleza ficcional e interpela al autor, hasta terminar por desbordar, en su última etapa, todas las convenciones narrativas por lo que respecta al lenguaje del cómic (líneas de viñeta, espacio de la página, etc.) y al marco narrativo (autor, lector, personaje).
Otro de sus tebeos, La carrera democrática (dividido en dos partes), plantea en forma de parodia política inconclusa la campaña electoral de 2015 y sus consecuencias posteriores. En sus páginas, se concibe el asalto a la Moncloa como una carrera de campo a través que, en sus sus desvaríos crítico-paródicos y mala uva, nos recuerda a una adaptación castiza y ruspestre de aquellos celebrados Autos Locos. Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera compiten con todos sus ticks y artimañas posibles (fango y pantallas de plasma incluidos) por vencer en una competición a la que todos estamos invitados.
De Ian Nose nos llega ahora la noticia de que EdFramedAntxintxiketan: La carrera democrática han sido seleccionados en su edición en euskera, junto a otros 400 trabajos de estudiantes de arquitectura, para formar parte del proyecto "becoming", dentro  del Pabellón Español de la Biennale Architettura 2018 de la Bienal de Venecia. La buena nueva nos parece estupenda por varias razones: por un lado, porque incluye al cómic dentro de un proyecto interdisciplinar, constatando su asentamiento como lenguaje artístico y cultural; pero también porque incide en una obviedad que muchos tienden a esquivar: esa idea de que tan español es el castellano, como lo son el euskera, el gallego o el catalán, y de que un país nace de la unión de todas sus partes. Enhorabuena a Ian Nose por lo que le toca y por lo que él aporta a ambas cuestiones.
Cerramos con la nota de prensa del propio Nose sobre la Bienal:
El cómic Antxintxiketan: La carrera democrática del dibujante guipuzcoano Ian Nose (Oñati, 1984) está siendo exhibido en el pabellón español de la Bienal de arquitectura en Venecia que se celebra desde el pasado 25 de mayo hasta el 25 de noviembre del 2018. Es la primera vez en la historia de la bienal en que el pabellón Español, comisionado en esta ocasión por la arquitecta Atxu Amann, muestra un cómic escrito en euskara. Los 25 paneles expuestos han sido impresos en gran formato y forman parte del espacio dedicado a la narrativa en el conjunto de la exhibición. 
Antxintxiketan, es un cómic de carácter político-humorístico publicado de forma serializada por Ahabi Comics en formato papel y en digital, en diversos medios. En la historieta, los candidatos a la presidencia del gobierno español de las elecciones del 2015, son parodiados como corredores de maratón, en una carrera a vida o muerte en la que los unos se ponen zancadillas a los otros. 
Ian Nose lleva publicando cómics desde el año 2011. Su último trabajo: También llueve en Puerto Rico, narra las vivencias de dos señoras mayores en el huracán María, que sacudió Puerto Rico y que el autor vivió en primera persona cuando residía en el país caribeño.

jueves, noviembre 30, 2017

Cómics en la universidad (de León)

Seguramente estén ya enterados, pero la Universidad de León es desde hace unos años uno de los focos académicos de estudios comicográficos más dinámicos de España. Se lo debemos en gran parte a nuestro amigo José Manuel Trabado Cabado, profesor, investigador y divulgador a partes iguales. A Trabado debemos ese excelente libro titulado Antes de la novela gráfica, así como la coordinación de La teoría del cómic: La novela gráfica. Poéticas y modelos narrativos, uno de los mejores libros teóricos sobre el estado de la cuestión de la novela gráfica
Fue él también el encargado de aquellos estupendo cursos de verano dedicados a la novela gráfica en los que tuvimos el placer de participar en varias ocasiones hace ya algunos años.
En estos momentos desde la Universidad leonesa ya se ha puesto en marcha un grupo de investigación sobre el cómic que también nos deparará gratas sorpresas. Pero, hasta que ese momento llegue, como director de publicaciones de la Universidad de León, José Manuel sigue regalándonos libros de investigación sobre el tema desde la colección Grafikalismos (junto a Eolas Ediciones).
Hasta el momento han visto la luz tres volúmenes a cargo de tres autoridades sobre la materia viñetera: 
Desde esta bitácora, como hacemos siempre, apostamos por la investigación comicográfica como vía para reivindicar la narración comicográfica. Gracias, José Manuel, por hacernos las cosas más fáciles.

viernes, septiembre 29, 2017

Hollow Press: la parada (underground) de los monstruos

Les vamos a descubrir una cueva de Ali Babá que parece en realidad una gruta tenebrosa poblada de bestias, insectos espectrales y otras criaturas del averno. Se llama Hollow Press, y aunque su aspecto inicial sea primario y poco acogedor, no hay nada en ella que no merezca una visita.
En los años 70 el comix underground se bifurcó en gran medida hacia los territorios de la fantasía y la ciencia ficción. Luego en los 80, algunos autores, como Dave Cooper, Hunt Emerson o, más tarde, Peter Bagge, recuperaron la sátira grotesca de los padres del asunto (los Crumb, Shelton y compañía...).
Sin embargo, las derivaciones del underground que percibimos con más vitalidad en nuestros días son aquellas que provienen del low-art y del magisterio de outsiders como Gary Panter o la tribu surgida alrededor de aquellos okupas talentosos que fueron los artistas de Fort Thunder. Este underground, mucho más oscuro y radical, está habitado por engendros metamórficos y seres amenazantes que sobreviven en naturalezas hostiles y malsanas. Es un underground del inframundo, modelado por extrañas geometrías, entramados virales y tramas espesas. Ese es el estilo y la línea conceptual que completa el catálogo de Hollow Press, la editorial de Michele Nitri que también es una página web, una galería de arte original y una fraternidad de autores unidos por su calidad, su marginalidad deliberada y un gusto innegable por los paisajes mórbidos y las escenas tóxicas.
Alrededor de Hollow Press y sus pequeñas tiradas de coleccionista (casi artesanales), orbitan nombres conocidos del cómic, como Shintaro Kago, Matt Brinkman (miembro fundador de Fort Thunder), Jesse Jacobs o nuestro inefable Miguel Ángel Martín; pero también lo hacen talentos menos conocidos en nuestro país, como Darío Delmás, Paolo Bacilieri, Paolo Massagli o Henri Dumas.
Precisamente a este último pertenece nuestra última adquisición en la editorial. Hay que tener en cuenta que entre las publicaciones de Hollow Press tienen cabida cómics en ediciones limitadas y revistas colectivas (U.D.W.F.G.), pero también objetos de coleccionista, que incluyen camisetas, parafernalia o minicómics firmados. V∴V∴V∴V∴ ARCHIVE #1 (Virulent Vessels of Vesicating Vice) es uno de esos objetos exclusivos que se mueven entre el cómic y el arte de vanguardia. Se trata de una carpeta personalizada (numerada y asignada al nombre del comprador) que incluye cinco minicómics de Dumas, junto a una pegatina y una chapa que garantizan al comprador la membresía oficiosa y vitalicia a la "Logia del Miembro": "If you buy this set you have yielded to the vesicating archive #1 becoming a limb of the V∴V∴V∴V∴ lodge. You don't need to know what it means. Reading Henri Dumas tales, you will just be conscious to be a limb of the lodge."
Más allá de la gamberrada gótica, la carpetilla de Henri Dumas y los cinco minicómics que incluye (Den Dwellers #1, Subterranean Centrifuge, Egg Thieves, Toad, Subterranean Sacriledge) son un delirio fascinante plagado de serpientes mutantes, inquietantes huevos primigenios y pesadillas psicodélicas. Una muestra del mejor underground primitivista que se puede leer hoy en día; sólo uno de los muchos tesoros que se pueden encontrar en Hollow Press. Atrévanse.

jueves, septiembre 21, 2017

Blueberry cabalga de nuevo

Cuando vuelve un mito hay que hacerle los honores, sobre todo si se nos aparece tan lustroso como en este caso.
Acabamos de recibir los tres primeros volúmenes de la reedición por fascículos de Blueberry que acaba de arrancar Planeta DeAgostini y hay que reconocer que el mítico personaje de esos dos genios que fueron Charlier y Jean Giraud (aka Moebius) luce inmaculado con su levita azul y su porte vaquera. La serie, que nació en 1963 en las páginas de la revista Pilote (nº 210), comenzó con el episodio Fort Navajo y durante muchos años representó una de las cumbres creativas de la escuela franco-belga. Gir, después Giraud, después Moebius, puso rostros y paisajes de un realismo apabullante a los medidos y arrebatadores guiones de Jean Michel Charlier.
Planeta publica ahora en una edición íntegra de 56 álbumes cronológicos (frente a ediciones anteriores del personaje) los tres arcos que desarrollaron las aventuras del vaquero más famoso del cómic: "Blueberry" (la serie que dibujó completa Moebius), "La juventud de Blueberry" y "Marshall Blueberry". El lector tendrá la ocasión de revisar o encontrarse por primera vez con algunos de los episodios más brillantes del western, en cómics como Fort Navajo, El fantasma de las balas de oro o Angel Face; títulos míticos de la historia del cómic. La publicación se presenta con los colores retocados que son habituales en las ediciones más recientes del personaje.
No es un capricho barato, y seguramente el talento infinito de Giraud hubiera brillado más en un papel con mayor gramaje; sin embargo, la colección de Planeta está llena de alicientes: además de regalar a los suscriptores un merchandising variado (láminas, tazas, camisetas y unos sujetalibros en madera y polipiel que pintan muy bien), cada volumen incluye en sus páginas finales un interesante "Dosier Blueberry", en el que se despliegan aspectos historiográficos y creativos acerca de la serie, el personaje y sus creadores. Un aliciente más para el coleccionista. Igual que lo es la excelente y cuidada edición en cartoné con lomo de tela.
Si tienen ustedes los posibles y el capricho, no es ésta una mala ocasión para adentrarse en las viñetas de uno de los personajes esenciales del medio. Queda dicho.

sábado, diciembre 03, 2016

GRAF: sobre todo, cómics

Ahora que comienza Expocomic 2016, nos apetece reivindicar ese otro evento mucho más modesto, silencioso y reflexivo que responde al nombre de GRAF y se subtitula algo así como "Cómic de autor y edición independiente". Un evento en el que, sobre cualquier otra excusa, lo que importa son los cómics. Algo que cada vez se echa más de menos.
No habíamos vuelto a GRAF desde su primera edición en Barcelona en 2013. En aquella ocasión, se hizo coincidir la edición con la celebración del Salón del Cómic de Barcelona, lo cual hizo que los actos y visitantes se solaparan y que, literalmente, los asistentes tuviéramos que correr de un lado a otro de la ciudad para terminar visitando los dos salones a medias. Desde entonces, con mucho mejor tino, se han elegido las fechas de GRAF evitando cualquier ánimo competitivo; además, se celebran dos ediciones anuales, una en Madrid y otra en Barcelona.
A los stands expositores habituales y las firmas de autores, se han ido uniendo actos paralelos, como exposiciones, talleres de cómic, conferencias, mesas redondas y proyecciones. GRAF se ha convertido en una celebración del cómic independiente, del fanzine y del pequeño autor; una fiesta a la que todos estamos invitados, pero en la que no hace falta ir disfrazado para sentirse protagonista; un evento en el que la vanguardia prevalece sobre el mercado y la mercadotecnia, y en el que es posible descubrir viñetas que nos hablan del futuro del cómic más que de la futura adaptación del cómic a la gran pantalla y sucedáneos similares.
Protagonistas
Paco Alcázar. En otra liga
Nicolás. Gloriosamente recuperado
Fosfatino y Ana Galvañ. Vanguardistas
Mr. Vilches, orgulloso director
Borja González. El rey de las orquídeas
Díaz Canales. Genio y figura
Fue la nuestra una visita fugaz y urgente. Apenas tuvimos tiempo de saludar a dos o tres amigos, comprar algunos cómics alucinantes (de los que daremos cuenta aquí) y hacer las fotos que les hemos dejado ahí arriba. Aún y así, fue un gustazo reencontrarse con GRAF. Además, en un escenario que nos trae buenos recuerdos y que ya visitamos hace años por otros menesteres.

miércoles, marzo 04, 2015

Biografía-cómics y vidas pintureras

¿Dónde se encuentran Joseph Beuys y el cómic? Creímos vislumbrarlo hace ya bastantes años en un viaje berlinés, sin embargo, la información completa nos ha llegado ahora gracias a la colección Muddy Mots que estrenan Sd.edicions. En su nota de presentación se nos presenta a Willi Bloss y Beatriz López Caparrós, los autores de unos minicómics biográficos cargados de arte:
Willi Blöß (Myhl, Alemania, 1958) ha sido arquitecto, traductor, crítico, docente en una escuela de diseño, dibujante y redactor publicitario. En 1998 realiza el concepto para su primera biografía-cómic a partir de un encargo de un coleccionista. La complicada vida del artista alemán Joseph Beuys se hace comprensible en 24 páginas y recibe una muy buena acogida de crítica y público, por lo que Willi Blöß decide hacer de ello una serie. Desde entonces trabaja la mayoría del año como autor, investiga, recolecta informaciones y escribe historias cautivadoras. En 2012 recibe el premio Deutsche Biografiepreis por toda la serie.
Beatriz López-Caparrós (Valencia 1969). Estudia en Barcelona y en Aachen (Alemania). Tras sus estudios conoce a Willi Blöß con quien colabora desde el inicio de la serie, dando color a las ilustraciones.
En estas páginas lo hemos repetido hasta la saciedad, la palabra "cómic" no sólo designa un "objeto" artístico y cultural o  su manifestación física, sino un lenguaje doblemente articulado (por imágenes y texto) capaz de expresar cualquier tipo de mensaje o contenido. Y queremos subrayar ese adjetivo indefinido "cualquier".
En el periodo de madurez que está viviendo el cómic en la actualidad estamos constatando que, como lenguaje artístico, el cómic se han liberado definitivamente de todo tipo de restricción cultural, temática o sociológica. Hoy en día, no hay contenido o idea que no pueda engarzarse y transmitirse por medio de viñetas. Cada vez hay más cómics que nos hablan de filosofía o de historia, más autores que deciden relatar acontecimientos de su biografía en forma de narración gráfica, e incluso instituciones, fundaciones y empresas que recurren a cómics con fines puramente explicativos o promocionales. Como ya sucedía en otras latitudes, con Japón a la cabeza, también en Occidente el cómic se está convirtiendo en un elemento icónico integrado en todos los niveles de la realidad cotidiana.
No nos soprende, por tanto, que Sd.edicions se hayan lanzado a editar estas minibiografías en viñetas de artistas clásicos como Van Gogh, Edward Hopper, Frida Kahlo o Salvador Dalí. Nos ha desvelado una de su editoras, además, la publicación de un nuevo tebeíto dedicado a Niki de Saint Phalle, con motivo de la inminente retrospectiva que prepara el Guggenheim en honor a la que muchos consideran la primera artista feminista del S.XX.
Al igual que una guía de viajes no tiene los mismo destinatarios ni intenciones que una novela o un catálogo de arte, en este S.XXI no todos cómics responden a los fines lúdicos o moralizantes de otros tiempos. Cada vez hay más autores que aspiran a trascender artísticamente o que persiguen un prestigio cultural. De igual manera, cada vez se publican más y más cómics con un componente marcadamente didáctico (como ya sucediera en las primeras décadas del S.XX). Las biografías-cómic que nos ocupan se mueven en ese territorio formativo, pero se disfrutan también por su materia narrativa y el interés de su contenido. No por conocidas, las peripecias biográficas de Van Gogh, Frida Kahlo o Edward Hopper pierden un ápice de interés o relevancia.

martes, mayo 20, 2014

Más Valientes: López Lam, Franz y Estrada.

Tendría que ser de prescripción obligada una visita anual al catálogo de Ediciones Valientes. Estamos convencidos de que sus fanzines, revistas, minicómics y objetos artísticos esconden algunos de los mejores ejemplos de cómic underground y arte narrativo de vanguardia hispanoamericano que se están llevando a cabo desde nuestro país. Dejamos testimonio de un claro ejemplo de ello aquí hace bien poco.
De hecho, uno de los últimos minicómics de la editorial que hemos leído nos recuerda mucho visualmente a aquel Playground que tanto nos gustó. Caballos muertos permanecen a un lado de la carretera, del brasileño Pedro Franz, comparte con el trabajo de Berliac el gusto por la imagen abocetada y la asociación disyuntiva, el trazo expresionista, el relato fragmentario y la apropiación interdiscursiva. Se trata de un relato fugaz de desamor, surcado de recuerdos casi perdidos y vínculos de la memoria. Lástima que en algunos pasajes chirríe un tanto la traducción.
A Inés Estrada la habíamos conocido en el último número (el quinto) de la siempre recomendable recopilación Kovra. Ha compartido páginas con Berliac y Pedro Franz en publicaciones como la alternativa Kuš!. En su minicómic Traducciones, la autora mexicana recurre a un estilo underground descuidado y urgente, que encaja con eficiencia en el relato de los desórdenes biográficos (¿autobiográficos?) de la protagonista (slice of life a pie de calle y vida disoluta): una historia sobre el amor a distancia, las urgencias epidérmicas y los sueños cargados de pena (alucinando quizás entre tanta ida y venida del subconsciente, hemos creído "leer" en uno de los sueños de la protagonista de Traducciones un homenaje a uno de nuestros outsiders favoritos, Mat Brinkman y su Teratoid Heights).
El último trabajo al que queremos referirnos apareció el curso pasado y su autor no es otro que Martín López Lam, la cabeza pensante de Ediciones Valientes. De los tres minicómics referidos, es el que más nos ha gustado ya desde su telegráfica y autodescriptiva presentación: "Dote de Poto a Tres es un zine improvisado y realizado a partir de dibujos y viñetas del cómic Parte De Todo Esto, del mismo autor, junto a otras imágenes encontradas". El trabajo de Martín López es, efectivamente, una colección de instantes, el (esbozo del) álbum de un viaje, dibujado y fotografiado, por la ciudad de Lima; pero al mismo tiempo, esa comunión expresionista de instantáneas enhebradas por una voz narrativa lírica y reflexiva ("Aterrizar en Lima es como sumergirse dentro de una espuma grisácea. No aterrizas desde un avión sino te sumerges como un submarino sin saber con certeza en qué ni dónde.") funciona como un viaje interior hacia el arte y la inquietud de todo artista por recoger y plasmar lo que le rodea. De este modo, el relato se hace mientras se narra, se convierte en una ilustración de sí mismo, en una reflexión fraccionada que describe dos geografías complementarias, la de la ciudad que seguramente tan bien conoce su autor (Martín López es peruano) y la de la geografía interior del artista incapaz de plasmar el tiempo, el espacio y la luz como él las siente ("Ahora entiendo al hombre del avión cuando decía que era tristísimo habitar aquí. Nunca hay sol. La gente y las cosas no proyectan sombra. Es como si no existiesen.")
Los fanzines y publicaciones de Ediciones Valientes son minoritarios, humildes y breves en su extensión, pero están repletos de esfuerzo y detalles de edición (como esos miniglosarios con traducciones dialectales de la jerga juvenil mexicana) que los convierten en "objetos" únicos, en pequeños libros de coleccionista en los que, en ocasiones, la narración y el arte alternativo se confunden en una misma realidad. Como siempre, es un disfrute pasear por sus páginas.

lunes, noviembre 12, 2012

Ya están aquí...

Pues sí, al fin, después de muchas contracciones, Marina y Zap han nacido, en La Luna. No hubiera sido posible sin Thule, Isla Flotante y el hacendoso empeño y la confianza de José y Olalla (los mejores editores de la Vía Láctea). Y sobre todo, el parto hubiera sido imposible sin la compañía, la buena disposición y el enorme talento de Gaspar Naranjo, socio, amigo y padre compartido de este cómic-cuento que ya está en las librerías: Marina está en la Luna. Desde La Tierra, damos las gracias a todos los que lo han hecho posible.
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De la precuela ya les hablamos aquí y aquí.

miércoles, agosto 29, 2012

Kovra cuatro, el underground necesario.

Los chicos de Ediciones Valientes se retratan en su nombre. Hace años que seguimos con atención las correrías editoriales y las aventuras digitales de los Martín López e Irene Pérez. Hace mucho que esperamos y coleccionamos los imaginativos y siempre tonificantes números de El temerario, un mini-cómic descargable, imprimible y plegable, que además de ser gratuito, esconde buenas dosis de imaginación y talento. Además, en el listado de colaboradores del Laboratorio de Gráficas Valientes encontramos nombres que, si nos siguen, sabrán que gustan en esta casa; los Esteban Hernández, Álvaro Nofuentes, Miguel Porto, Mireia Pérez...
Hace poco, ha llegado a nuestras manos (gracias Martín) el nuevo número de su comix-zine Kovra #4, un fanzine que, por su cada vez más cuidada edición y volumen, empieza a parecer un libro en realidad. Lo hemos disfrutado como disfrutamos las buenas publicaciones de vanguardia. Defendemos en estas páginas la existencia de revistas, editoriales y autores que se muevan en el margen de la oficialidad. Siempre lo hemos hecho, porque nos parece que la salud del arte (y de la cultura) está condicionada en gran medida por los hallazgos de esos outsiders que, en este mundo de culturas uniformadas y fórmulas repetidas hasta la extenuación, nos 0frecen un poco de aire fresco. ¡En cuántos casos, además, termina el mercado engullendo y masticando los hallazgos del extrarradio para convertirlos en papilla cultural digerible por una masa que la consume irreflexivamente al ritmo del jingle y el slogan!
Alabamos en su día la existencia, también valiente, de La Cruda, el libro-fanzine de Gonzalo Rueda y los suyos, otra publicación esporádica, aleatoria e impredecible, que resulta ser una puerta abierta a la vanguardia artística (no sólo comicográfica) contemporánea. Kovra funciona en otro nivel, en el mundo subterráneo y refrescante, desde su incorrección política y libertad mental, del cómic underground. Aunque el movimiento primigenio se ubicó entre los años 60 y 70, la escuela del underground, su ideario estético, nunca se ha cerrado y ha mutado en miles de formas, a partir de geografías, intenciones y contextos muy concretos. En este sentido, podemos decir que el cómic actual no se entendería sin las diversas publicaciones underground que renuevan constantemente su cauce temático; e incluso editorial, porque ¿no fue también underground la concepción inicial de autoedición de aquellos mini-cómics estadounidenses que, en los años 90, sirvieron de escuela y taller a las estrellas del presente (los Tomine, Millionaire o Ware)?
Publicaciones como Kovra (o el Argh! de Jorge Parras) hacen esa labor necesaria en nuestro país, del mismo modo que en Suecia lo hizo Galago en su día o en Italia lo hace Canicola (sólo similar en espíritu, ya que los italianos se mueven en una línea mucho más cercana a la vanguardia experimental y al diseño gráfico de aquella Raw de don Art Spiegelman). La lista es interminable, desde los eslovenos de Stripburger, a las publicaciones del Institute Pacôme y los increíbles e inabarcables proyectos de Le Dernier Cri en Francia. Kovra es una de nuestras mejores revistas underground y ellos lo reivindican desde esta etiqueta autoacuñada de comix-zine, que les viene como un guante.
Kovra tiene además una vocación internacional. Lo comprobamos en su número cuatro con el número creciente de colaboradores extranjeros y con la traducción de todos los textos al español (e inversa, al inglés). Encontramos un buen puñado de historias dignas de mención: nos han impresionado la línea impecable y la inteligencia narrativa del peruano Rodrigo La Hoz en La madriguera, sin duda, una de las mejores historias del volumen.
Andrés Magán se demuestra como un continuador legítimo de la línea chunga y de sus mejores representantes, con un estilo gráfico que nos recuerda sobremanera al gran Paco Alcázar. Leíamos la historia de la norteamericana Mickey Zacchilli y nos acordábamos de nuestro muy admirado Brian Chippendale y de sus Fort Thunder. El neo-underground encuentra su refrendo más claro en My Love, una historia irreverente y amputada, que parece un divertido mano a mano entre Martí y Burns. Claro que, para irreverentes, "McFly", la mosca viciosa de Santi Z (que cuenta con varias participaciones en el número), la breve colaboración de Jorge Parras, el homenaje a Steve Jobs que se marca Nofu o esa historieta políticamente incorrectísima de Cristina Daura que es Les Bruixes Catalanes.
El chino June Lee se lleva el premio a la participación más surrealista, gracias a su reducción al absurdo de las convenciones del manga (¿o del manhwa?, ¿hay "palabro" chino?). La otra cara de la moneda la marcan el costumbrismo social de las dos historias de Martín López y el biopic jazzístico de Pablo E. Soto. Nos gusta, finalmente, el simbolismo existencial que se esconde detrás de las historias de Don Rogelio J., de la colombiana Paola Gaviria y de la belga Martha Verschaffel.
Ya ven, cómic de vanguardia para todos los gustos, nacionalidades y sexualidades, aunque, como buen underground, no para todas las edades. Que sí para la suya.
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(Actualización: 31 - agosto - 2012)
El mismo Martín López nos ayuda a completar el post sobre el underground europeo con dos o tres vínculos de verdadero interés. Reproducimos sus palabras:
Tonto comics, de Graz (Austria), a mi parecer, hacen la mejor revista de comic con mucha diferencia. La última está dedicada al noise, entablando relacion entre la narrativa dentro del comic con la forma de componer la música.
Komikaze de Croacia tienen version online y version impresa. Lo de los croatas es flipante. Echa un vistazo por la red a Igor Hofbauer y Dunja Jankovic. Precisamente, Dunja, que colabora en el Kovra, esta organizando un festival de Comic Experimental llamado THE PROJECTX en Portland.

martes, junio 12, 2012

Marina y Zap están vivos.

Bueno, en realidad todavía no se han despertado del todo, pero empiezan a cobrar vida en una Isla Flotante y alrededores, gracias a manos tan hábiles como las de Raquelilla:

lunes, mayo 07, 2012

Zap en una Isla Flotante.

Les presentamos primero a Marina y llega ahora el turno de Zap. Por ahora, ambos cohabitan a distancia en las páginas espaciales de un Fanzine Flotante muy especial, sin embargo, pronto compartirán andanzas y alianzas en su propio libro. Les tendremos informados.
Por cierto, nos pareció ver a Marina y Zap en el Salón del Cómic del que justo ahora regresamos; se lo contamos y documentamos uno de estos días:

lunes, abril 16, 2012

Viñetas infantiles, búhos y croissans.

Hace ya unos años, reparábamos, gracias a un post de nuestro añorado carcelero, en la lenta pero irremisible decadencia del cómic infantil frente a otros formatos y géneros adultos como el de la novela gráfica o el slice of life. No es pequeña la paradoja si nos detenemos a pensar que, junto a las tiras de prensa, el tebeo infantil y juvenil fundamenta historiográficamente el nacimiento y la evolución del medio en Estados Unidos y, con más claridad aún, en Europa y Sudamérica.
Casi al mismo tiempo, comenzaron a aparecer en nuestro mercado iniciativas valientes que, al margen del manga, intentaban completar ese hueco y satisfacer a una franja lectora desatendida. Hablamos con motivo de aquello de Mamut, la línea editorial nacida de la osadía de dos valientes con tino, como son nuestro amigo Ed Carosia y don Max Luchini. Ahora, nos alegramos sinceramente de su éxito.
Desde luego, aún hay espacio para buenas viñetas infantiles. Esa evidencia es la que ha guiado a otra amiga de este blog, llena de entusiasmo, bloguera ella también y escritora talentosa, como Olalla Hernández Ranz, a inaugurar una línea de cómics infantiles en la que, como ya les hemos dejado caer por aquí últimamente, participaremos de algún modo en fechas venideras: se trata de Isla Flotante, la colección de cómics nacida al amparo de una de las grandes editoriales de literatura infantil de nuestro país, Thule Ediciones.
El arranque no puede haber sido mejor: se ha abierto la línea editorial con un Fanzine Flotante que sirve de anticipo sabroso y carta de presentación a los futuros autores y trabajos que se sumarán al proyecto. Las primeras obras publicadas han sido Robinson Cruasán, de Salva Rubio y Cristina Pérez Navarro, y dos espléndidos libritos del Buh (Owly en inglés) de Andy Runton.
Robinson Cruasán es un cuento de náufragos espaciales, una revisitación del clásico de Defoe llena de dinamismo, aventuras con escualo y muchos, muchos cruasanes; una historia que descubre defectos humanos tan contemporáneos como la soledad, la codicia y el rencor, para dejar abierta una puerta hecha con ramas de palmera a otros valores eternos como la fraternidad y la generosidad.

A Andy Runton, o mejor dicho, a Buh, ya les conocemos. Es un hallazgo de personaje y uno de los tebeos infantiles más celebrados en el mundo del cómic. Isla Flotante ha publicado por vez primera en nuestro país sus aventuras en dos tomitos en cartone, manejables y cuidadosamente editados. El primero incluye las dos primeras historias de Buh, “El camino a casa” y “Verano agridulce”, mientras que el segundo incluye su historia “Un poco tristón”. Nos encanta Buh, porque, como reseñó Booklist en su día, la de Runton es una obra para niños cuyo encanto “también los lectores mayores apreciarán”.

Entrañable es la palabra que define a un cómic que prescinde de la palabra a la hora de contar sus historias: las aventuras campestres de este búho cabezón y bondadoso son un canto a la amistad y al optimismo, pero también una mirada inteligente y felizmente nostálgica a la infancia. Los problemas que acucian a Buh, sus pequeños inconvenientes cotidianos, son esos mismos obstáculos, sólo en apariencia pequeños, que la mirada del niño contempla espantada como un océano innavegable o un valle insondable. La forma en la que Buh y su grupo de amigos (con el gusano Gus a la cabeza) resuelven cada conflicto y se levantan felizmente de cada tropezón, la exposición sencilla y metódica con la que Andy Runton nos muestra el ingenio de Buh a la hora de vadear un río, construir una caseta para pájaros o liberar a su amigo el colibrí de una jaula, son la fuente y el origen de la fascinación que este búho levanta entre los más pequeños y, por supuesto, una de las claves de su éxito. El dibujo de Runton es igualmente magnético, con su trazo grueso y el detallismo que se esconde detrás de su aparente simplicidad.

Le deseamos toda la suerte del mundo y muchos plácidos avistamientos a esta Isla Flotante. Quién fuera niño para poder redescubrir tanto puerto próspero.