lunes, noviembre 12, 2007

A propósito de Crumb (II).

Hablábamos de Crumb y de sus reivindicaciones económicas y socio-políticas. Hablábamos de cómo algunas de ellas parecen haberse quedado un tanto obsoletas (cada vez nos cuesta más creer en revoluciones inocuas) cuando se revisan desde la perspectiva histórica de las tres décadas transcurridas. Pero también hablábamos de cuán vigentes son aún algunas de sus proclamas, en estos tiempos de grúas especulativas, desprecio florafaunístico e incumplimiento de protocolos humanitarios.
Demandas, algunas de ellas, que bien merecerían menciones "nobelísticas" (que le pregunten a algún ex-vicepresidente norteamericano acerca de sus verdades incómodas). No era (es) mérito exclusivo de Crumb, claro: el canto optimista por la vida, en todos sus sentidos (hedonismo de por medio), estaba en el ideario hippy y sus contagios underground. Pero no es menos cierto que Crumb supo dotarle al discurso de una muy saludable acidez paródica y cinismo trasgresor. Así, de sus iniciales proclamas antiautoritarias pasa Crumb (con la troupe underground al pleno) a la fe sincera en la revolución política y, posteriormente, a un más sencillo activismo ecológico-humanista, basado claramente en filosofías orientales y ascetismos lisérgicos (piensen en Mr. Natural). Patrick Rosenkranz menciona, en esa biblia del underground que es Rebel Visions, una entrevista radiofónica de 1998 ("Crumb on the Run") en la que el propio Crumb declaraba:
Everybody in San Francisco seemed to believe that the world had been permanently transformed. As soon as all those nasty up-tight old farts over 30 died off we'd turn this planet back into a Garden of Eden, nothing to it! Skeptical though I was of some of the excess of hippy behaviour, I, too, was swept up by the incredible optimism. It was a breath of fresh air in the weary world. No telling when we'll see the like again.
Posteriormente, como bien presagiaba Crumb, la ingesta del fruto del desengaño post-hippy derivaría la euforia underground hacia territorios menos idealistas. Nuevos tiempos para el movimiento, en los que se mezclaría la herencia edenista-ecológica precedente, con la ciencia-ficción pura y dura, junto a un nuevo gusto por la estética gore (que permanecía casi olvidada desde la caída en desgracia de la EC y sus criptas). La vieja guardia (los autores de ZAP) pondría el grito en el cielo en balde. Para 1975, ya no quedaba casi nada de aquellas ínfulas revolucionarias iniciales; en su lugar, un mucho de descontento y desilusión. Cuánto más viejo, vemos a un Crumb más desencantado, más pesimista y autobiográfico. Lejos de aquel nihilismo contracultural que leíamos en, por ejemplo, "La ciudad del futuro", del ZAP Comix nº 0 (1967).



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A propósito de Crumb (I).

A propósito de Crumb (III).

A propósito de Crumb (IV).

4 comentarios :

El canibalibro dijo...

Estupendo post. Genial e inagotable Crumb...

Little Nemo's Kat dijo...

Y que usted lo diga; tanto, que seguiremos uno o dos posts más con él. Gracias amigos ;)

choko dijo...

Sigue, porfaplease con Crumb...

Curioso, nunca me imaginé a Crumb como parte del movimiento hippy, más bien como un observador marciano de todo, no me lo imagino queriendo ir a San Francisco con algunas flores en el pelo... (a no ser que eso le dejara la oportunidad de subirse a dar una vuelta en el culo de una fornida hippy :P)

Little Nemo's Kat dijo...

No le falta a usted razón, amigo Yordi, siga atento a su pantallas ;)