martes, noviembre 06, 2007

A propósito de Crumb.

Entre 1968 (Zap) y 1981 (Weirdo), Robert Crumb no dejó de publicar comix-books (oséase, comic-books de 32 páginas en un papel de baja calidad, concebidos con una temática-estilo-filosofía underground). En esos años de vértigo editorial, prolífica creatividad y éxito creciente, el señor Crumb publicaba comix como churros, incluso en series de solamente uno o dos números. Curiosamente (no tanto, en realidad), algunos de ellos son los tebeos underground más solicitados en el mercado de venta y subasta internáuticos. Encontramos títulos como Bijou Funnies, Snatch Comics, Jiz Comics, Mr. Natural o Best Buy Comics; algunos han intentado poner orden a tanta página procaz. Todo esto viene a cuento porque precisamente el último de los tebeos de Crumb que ha pasado por nuestras manos es Best Buy Comics (nota para observadores perspicaces y completistas: la tercera edición -la de ahí al lado- vivió un cambió de portada).
Las historietas de Crumb evolucionan desde esas obras "buenrollistas" enfundadas en el habitual tono desenfadado del surrealismo psicodélico ("Keep on Trucking"), hasta aquellas otras de tono autobiográfico, que hurgaban en los complejos y prejuicios del propio autor (Self-loathing Comics). En el camino, encontramos otros trabajos también habituales dentro del panorama y la temática underground: los comix de denuncia; páginas al servicio de una crítica socio-política con tintes transgresores. Una serie de cómics que abundan en reivindicaciones acordes con los tiempos que las conciben: la exaltación del individuo libre (en todos los sentidos -estamos en la era hippy, no se olviden), el sentimiento de conexión con el medio ambiente, la crítica descarnada contra los poderes fácticos y reales, etc. Causas, en su mayoría, que podrían ser plenamente reivindicadas por la progresía contemporanea en diferentes grados (dependiendo, por supuesto, del escoramiento político de cada uno). Esta última línea temática es la que prevalece en Best Buy Comics.
Curiosamente, algunos de los tópicos y reivindicaciones que Crumb agitaba por bandera, observados desde nuestros días, lejos de resultar transgresores o ácidos, se nos revelan un tanto rancios y bastante carcas (antes de seguir, qué conste aquí y ahora que estamos hablando de uno de nuestros tres o cuatro autores de cómics favoritos). Aunque hay más ejemplos en Best Buy Comics, tenemos ahora mismo en mente "Space Day Symposium", una crítica despiadada del maestro contra la carrera espacial (que en los 70 estaba acompañada de alguna que otra ración fría de belicismo en bloque) y de sus promotores: el gobierno de US y las grandes corporaciones aeronáuticas que buscaban réditos económicos con la operación, en concreto.
En cuatro páginas, Crumb narra como, durante su periodo de máxima popularidad, es invitado como visitante de prestigio al Space Day Symposium, celebrado en California el 11 de agosto de 1977. Allí, sufre progresivamente varios síntomas de rechazo que van desde el desconcierto y aburrimiento inicial, hasta el arrepentimiento y la crítica airada contra el simposio, sus organizadores, la carrera espacial y, en última instancia (por contagiosa inercia de repudio), hacia cualquier tipo de progreso. Es en este punto (página 4) donde a Crumb le aparece su vena más retrograda y recalcitrante. Es conocida la devoción del norteamericano por algunos elementos culturales de la tradición estadounidense (el jazz de los años 30) y su nostalgia dolosa ante ciertos valores que ya peligraban allá por los años 70 (acuérdense de esa maravillosa oda a la naturaleza arrasada por la civilización, que es "A Short History of America"). No obstante, y volviendo al tema de "Space Day Symposium" ¿cómo se interpretarían hoy en día las invectivas crumbianas de sus última viñetas ("Yes, the space hype is dangerous") aplicadas a campos de progreso como la fecundación in vitro o la investigación con células madre? ¿en boca de quién pondríamos los correspondientes globos? No me tiren de la lengua..., que Crumb es mi ídolo.
Les regalo el escaneo para que juzguen ustedes.
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Observo que había algún problema con la descarga de las imágenes. Espero que ahora vaya la cosa.


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A propósito de Crumb (II).
A propósito de Crumb (III).
A propósito de Crumb (IV).

2 comentarios :

Iru dijo...

Mucho Hilton y talycual, pero ¿y el catering qué? Que de eso no cuenta nada. A ver si iba a estar más hambriento que aburrido, ¡criatura! :)
No encuentro sus invectivas tan retrógradas. Parece que Crumb está más en desacuerdo con los objetivos económicos y políticos de la carrera espacial que con la propia carrera en sí.

¡Besicos!

Little Nemo's Kat dijo...

No s� yo, no le veo yo al Crumb muy dado a festines pantagru�licos y gulas desbordadas... Para m� que la profesi�n hab�a de ir por dentro de esa cabecita retorcida que le adorna.

Retr�grado, retr�grado, no ha sido nunca. Me refer�a a como algunos mensajes de la era hippy-underground (los m�s c�ndidos e idealistas, seguramente) se han visto superados por el presente y parecen hoy, digamos, un tanto "antiguos". Probablemente no lo he explicado del todo bien. Un abrazo, do�a Iru. �Preparando el macroevento comiquero zaragozano?