lunes, noviembre 10, 2008

Fun Home, de Alison Bechdel. Identidades y viajes literarios.

Fun Home fue recibido en blogs, periódicos (todavía nos resulta extraño escribir esto) y publicaciones especializadas como un auténtico fenómeno editorial comicográfico. Pocas veces una obra conformada en viñetas traía consigo tal equipaje de excelencias críticas (como si de un nuevo Corrigan se tratara). Así, a priori, un lector habitual de cómics se enfrentaba al trabajo de Alison Bechdel con todos los sensores encendidos y una inevitable colección de ideas y suposiciones preconcebidas.
Estamos ante una obra compleja, densa, muy literaria, razones que segura y razonablemente explican parcialmente el deslumbramiento crítico colectivo (que incluye con certeza a un buen número de analistas sorprendidos ante la profundidad que destilan las viñetas de algunos de estos "nuevos cómics"). Fun Home es la historia de un viaje iniciático y el relato de una búsqueda (interior); ahí es nada, dos de esos temas universales que explican buena parte del arte contemporáneo, transmutados en viñetas. Ambición narrativa destilada en páginas de cómic.
La idea temática que subyace en Fun Home es la misma que explica buena parte de la producción literaria del S. XX, la que está detrás del Retrato del artista adolescente o del Ulises, de Joyce, por ejemplo, pero también la que explica la bajada a los infiernos de Conrad en El corazón de las tinieblas o la que justifica la decadencia autodestructiva del Jimmy Gatz de Fitzgerald. De hecho, parte de la esencia de Fun Home consiste en el reconocimiento de esas afinidades literarias y su integración dentro de un discurso narrativo comicográfico propio. Estamos, que duda cabe, ante una obra que asume su literariedad de una forma transparente, hasta el punto de convertirla en recurso artístico por medio de la intertextualidad: las citas, referencias, subrayados, menciones y paralelismos literarios a los que recurre Fun Home, están en la base de su estructura narrativa y son parte esencial de su discurso. El cómic de Bechdel es un relato autobiográfico en el que su autora relata su búsqueda de una identidad (homo)sexual y personal, pero también es un ejercicio de recreación vital a través de la ficción, de las lecturas y del bagaje intelectual de su protagonista. Este recurso es, sin duda, el motor y una de las mayores virtudes de la obra (una de las claves de su irrupción estelar), pero en algunos momentos es también una pesada carga retórica que juega en contra de las intenciones de su autora.
Al final de todo, después de la experiencia intelectual que supone la lectura de Fun Home, a uno le queda la sensación de haber concluido un viaje, a veces fatigoso, siempre exigente, a través de los meandros retorcidos y turbulentos de la vida. Una navegación por esas aguas procelosas de la experiencia adolescente que, antes o después, terminan por conducirnos a todos al delta de la madurez. Alison Bechdel, con esa carga de suficiencia intelectual y cierta condescendencia, es sobre todo una timonel sincera y honesta. Una autora que sacrifica el pudor en aras de la verdad y que nos enfanga las retinas con sus revelaciones sexo-existenciales y sus secretos hormonales (por mucho limo que estos hayan acumulado). No nos extraña que, en otros tiempos, travesías similares terminaran en naufragios vitales (que no artísticos); que se lo pregunte el espíritu de algún censor a Wilde... o a Joyce:
Supongo que pasarse toda la vida ocultando la verdad erótica de mí mismo pudo tener un efecto de renuncia acumulativo. La vergüenza sexual es en sí misma una especie de muerte.
Ulises, por supuesto, fue prohibida durante muchos años por gente que encontraba obscena su honestidad.
Imaginamos nosotros, también, el enorme esfuerzo que Fun Home ha debido suponerle a su autora, tanto en el plano artístico como en el personal. La obra se revela como una confesión áspera de secretos propios y ajenos, un exorcismo intelectual de calado amplio, como hemos dicho. Los títulos de los diferentes capítulos dosifican convenientemente la información de la historia, pero juegan además en ese mismo nivel de autodestrucción catártica y posterior reconstrucción artística que sobrevuela la obra; están igualmente salpicados por las dosis de sarcasmo que bañan sus páginas: 1. Viejo padre, viejo artesano, 2. La muerte feliz, 3. Esa vieja catástrofe; 4. A la sombra de las muchachas en flor; 5. El carromato amarillo canario de la muerte; 6. Un marido ideal; 7. El viaje del antihéroe.
El dibujo de Bechdel es de un realismo sencillo pero tremendamente efectivo: un dibujo crudo por momentos, muy "narrativo" y poco dado a exhibiciones virtuosas, aunque convenientemente simbólico y explicativo. En todo caso, la faceta gráfica de la obra no amortigua en absoluto la densidad del conjunto: la elección de un falso bitono (formado por diferentes matices de un gris verdoso aguado) y los constantes juegos tipográficos ayudan, de hecho, a espesar aún más las redes significativas del conjunto. También lo hace la muy cuidada planificación y una puesta en escena que en ocasiones se transforma en todo un ejercicio cartográfico, tanto más complejo cuanto los escenarios en los que transcurre la acción se cargan también con frecuencia de matices simbólicos (la casa familiar, sobre todo, como reflejo de la personalidad paterna).
El contexto enfermizo del hogar (Fun Home) "recreado" como falso escenario de aspiraciones místicas, como arcadia imposible de la armonía familiar, termina convirtiéndose en un espejo deformante: en macabra atracción de feria privada que devuelve la imagen distorsionada de la impotencia materna, la degeneración psicológica del padre, y el escapismo decadente de los hijos. La casa se convierte en un cuadro perfecto de incomunicación familiar, como en esa escena en la que Alison ayuda a su madre a ensayar una obra de teatro de Oscar Wilde y la comicidad de los diálogos del dramaturgo británico se transforma a ojos del lector en una crónica profética del desafecto de sus intérpretes, como si el espíritu victoriano y hermético de tiempos peores cobrara todo su sentido en el "deshogar" de los Bechdel:
- Soy la prometida de Mr. Worthing, mamá.
- Perdona, tú no eres la prometida de nadie. Cuando seas la prometida de alguien, yo, o tu padre, si su salud se lo permite, te lo comunicaremos. Es cosa que debe presentársele a una muchacha como una sorpresa. No es un asunto que pueda permitírsele arreglar por su cuenta.
- Te has saltado una parte. Es "cosa que debe presentársele a una muchacha como una sorpresa, agradable o desagradable, según los casos".
Una sorpresa "agradable o desagradable, según los casos". No necesitamos mucha imaginación para adivinar cuales eran las sorpresas (familiares, sexuales, personales) que estaban por llegarle a la joven Alison, apenas comenzada su pubertad. Las revelaciones hormonales turbulentas alimentadas por la turbulencia intrínseca de eso que hoy llaman hogar desestructurado: ahí están los mimbres para desentrañar los secretos de Fun Home. Ahí y en la aceptación natural de la inteligencia de su autora proyectada a través de la lente de aumento de la sobrecarga de referencias literarias; algo con lo que, como lectores, a veces nos cuesta comulgar y que, en algún caso, se vuelve contra el propio relato y su ritmo narrativo. Pese a todo, Fun Home es una lectura exigente y llena de matices, un ejercicio de esos que huelen a reto, a experimento y a trabajo perdurable. Una obra que, por su valentía, merece buena parte de los halagos (nos tememos que no todos) que ha recibido en los últimos meses.

11 comentarios :

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con tu apreciación respecto al exceso de referencias literarias, que parecen a menudo meros recursos para dar mayor empaque o relevancia a la obra. Tengo que confensar que estos relatos de la vida ( el slice of life famoso), me empiezan a cansar. En este caso la grandeza del comic es que dichas historias se salvan por el dibujo, porque esta misma historia en novela, seguramente no hubiera llamado la atención. Un saludo desde Santander.
Miguel ( te debo la foto del cuadro de chaland, pero soy un desastre).
Miguel

Little Nemo's Kat dijo...

Comparto con usted la crítica a los excesos de Fun Home, pero también debo confesar que, al contrario, me queda cuerda para rato con el slice of life; es un género que no deja de sorprenderme y que, me parece, ha de deparar todavía muy buenos momentos. Además, aunque en el caso de Bechdel la labor gráfica sea bastante estimable, hay que recordar que muchos cómics de este tipo son precisamente bastante minimalistas.

Le tomo la palabra con lo del cuadro, ¡no crea que me olvido!

Un saludo y muchas gracias por la visita (por cierto, recientemente me dieron buenas referencias de usted dos buenos amigos comunes) :D

Bochones dijo...

A mí lo que me da la sensación es que hace avanzar la historia según las referencias literarias que quiere meter, con lo que al final me dejo un tufillo de autora pedante. Una castaña despues de tanta crítica positiva.

Little Nemo's Kat dijo...

Hombre, tanto como una castaña... Es cierto que en ocasiones al libro se le trasparenta el tonito autocomplaciente y la exhibición literaria gratuita, pero también lo es que se trata de un trabajo diferente, valiente y mucho más intelectual que la media.

Puestas ambas cosas en la balanza, me parece que merece la pena acercarse a él y que aporta muchas cosas al cómic actual.

Fíjese que tenía precauciones por si me estaba poniendo demasiado exigente con la Bechdel y resulta que ustedes lo son aún más. ¡Viva la crítica constructiva! Gracias por su comentario, señor bochones ;)

Ximo dijo...

Bueno, ya hace tiempo de la lectura de esta obra y del post que hice, y pese a mi memoria un tanto desastrosa, al día de hoy, junto al Fueye de Jorge González, esta me ha parecido una de las mejores lecturas que he podido disfrutar este año, a falta del pendiente Lost Girls de Moore. Quizás, lo que tenga más en contra, es el complicado ritmo narrativo que tiene, demasiado dependiente del desmembramiento de todos esos matices que, como tu bien comentas, la autora quiere transmitirnos en toda su amplitud de detalles y sensaciones. Por poner alguna pega, a mí, en algunos momentos, me costó conectar plenamente en ciertas partes de la historia, como si no hubiera sido capaz de transmitirme todas las sensaciones que pretendía, aunque quizás fui yo, el que no fui capaz de absorberlas. Algo que por cierto, si que ha conseguido Jorge con Fueye, para mí, la sorpresa de este año. Aunque en cierta manera, no sería de todo comparable, pues no es un Slice of life.

De todas formas, me sigue pareciendo un gran cómic. Aunque tengo que admitir que tenga gran debilidad por este tipo de historias que por más que lea, siguen sin cansarme.

Como siempre Sr. Kat, un placer leer un post suyo y poder comentarlo.

Saludos.

Little Nemo's Kat dijo...

Y un placer recibir sus siempre didácticas visitas ;)

Yo también tengo debilidad por estas confesiones a pecho descubierto, aunque me parece que Bechdel utiliza todas sus referencias librescas precisamente para cobijarse detrás de ellas. Le funciona en bastantes momentos, pero, como usted señala, en otros consigue generar una barrera que dificulta la empatía lectora.

Lo de buen cómic, no se lo discuto; Fueye sigue en la recamara, esperando su seguramente merecido momento.

Mar dijo...

"pero en algunos momentos es también una pesada carga retórica que juega en contra de las intenciones de su autora."

Totalmente de acuerdo! Por lo demás, un peazo tebeo!!

Besitos

Little Nemo's Kat dijo...

Un buen tebeo, sí, pese a la dichosa pesada carga retórica. Besos ;)

Señor Punch dijo...

el elemento literario y la clara actitud literalizada/literalizante de la obra es sin duda el punto de fricción entre los aplaudidores varios. Está claro que estamos ante un tebeo "de los muy buenos" y que la "discusión" se centra en determinar el grado de excelencia. Siempre en esta discusión surgen estos temas, el espinoso muestrario del bagaje lector de Brechdel, y si funciona o no en la narración. Como en estodigo hubo un rico debate (más allá de mi análisis, quiero decir), me permito recomendarles a todos que tecleen
http://estodigo.blogspot.com/2008/09/fun-home-de-alison-brechdel.html

Y al respecto no aprotaré más, que ya me solté allí a gusto. En cambio, quiero anotar cuestiones que parece se nos van escapando a todos, ante el fulgor del elemento literario en Fun: supongo que nadie se ha parado a elaborar un mapa temporal de lo narrado. Examinar su estructura es algo que intuyo revelador. Fun no es una narración cronológica, y acaso si relacionamos cada momento narrado con su propósito emocional y la edad de la protagonista contemplemos una estructura dramática muy elaborada. No sé si me explico... él relato avanza por diversos momentos no tanto cronológicos como temáticos (la figura del padre, el descubrimiento sexual, las manías adolescentes, la muerte del padre, el...) que trazan una estructura narrativa no temporal, sino, quizás, emocional (busquemos correspondencias, por ejemplo: ¿cuánto dura cada escena y qué nos cuenta?¿hay en ese esquema relaciones de temática-longitud física que podemos contrastar entre las diferentes escenas que se nos cuentan en Fun Home?¿hay relación en cómo distribuye linealemnte el relato, cuando éste no es cronológico?. Es Preguntas que no voy a responder, pues francamente sería necesario un verdadero estudio de la obra, página a página o casi.
Aunque igual desbarro demasiado, y nadie ve lo mismo :P

Señor Punch dijo...

"Es Preguntas", claro...el corta y pega tiene estas cosas (y otras en mi texto, perdón)

Little Nemo's Kat dijo...

"Está claro que estamos ante un tebeo de los muy buenos y que la discusión se centra en determinar el grado de excelencia". Totalmente de acuerdo, resulta difícil no estarlo. Como señalo ahí arriba, Fun Home me parece un cómic valiente y audaz en su propuesta. Un pasito más en la consolidación del medio como arte con mayúsculas.

Sí que fue rico su debate, sí, y caluroso (se me pasó en su día, no es buen més el setembrino para estar conectado). Gracias por la referencia. Veo que en ella ya anuncia algunos de los puntos con que nos ilumina ahora. Efectivamente, el trabajo de Bechdel daría para muchas investigaciones y análisis. Entre ellos, evidentemente, el de la temporalidad discursiva y la organización de sus materiales desde un criterio temático, más que cronológico, como usted menciona. Por ahí iba un poco cuando comentaba la importancia de los títulos en la obra (al entenderlos como mecanismos de organización y dosificación temática).

Visto lo cual, me extrañaría que alguien confundiera su aportación al análisis crítico con desbarre alguno ;)