lunes, febrero 10, 2014

breverías - amigos

breverías (catálogo de cuentos amagados e ilustrados) es una colección de microrrelatos en la que llevamos trabajando desde hace un tiempo. Cada uno de los textos está ilustrado por un amigo, un artista plástico que hace una interpretación libre en blanco y negro del microrrelato. Forman parte del proyecto dibujantes de cómic, artistas urbanos, ilustradores y pintores. Eclecticismo al poder.
La idea inicial era la de editar la colección en un pequeño libro-catálogo, pero como parece que las posibilidades de publicación se han agostado en los últimos tiempos, nos hemos decidido a publicar los relatos ilustrados poco a poco en esta bitácora nuestra. Les dedicamos la primera brevería a todos los amigos de este blog.

Artista: Gaspar Naranjo


lunes, febrero 03, 2014

Los viajes de Berliac.

Tanto nos gustó y sorprendió el Playground de Berliac (hasta el punto de incluirlo en nuestra lista de favoritos), que decidimos seguir buceando en la obra de este enigmático argentino, autor, crítico y editor, con residencia en Noruega.
Desde su web encargamos tres de sus mini-cómics a la venta, los tres con un aire artesano, plurilingüe y tan vanguardistas e inclasificables como Playground; los tres, nuevas piezas para intentar entender la vocación experimental de un artista que hace cómics y responde al nombre de Berliac.
Voyeur/Rêveur (autoeditado) es una colección de cuarenta y cuatro dibujos del autor, en ese estilo suyo que una vez describimos como cercano al esbozo en una sesión de dibujo del natural a mano alzada. El matiz diferencial, lo notable de este ejercicio de mano, reside en los temas: Berliac elude las naturalezas muertas y el modelo estático tradicional, para "aislar" instantes vivos descontextualizándolos de un marco significativo. De esta manera, hasta cuando dibuja una estatua, una navaja de afeitar o un templo griego abarrotado de turistas, el espectador intuye la naturaleza fragmentaria, fugaz e incompleta de lo dibujado; la ausencia de una referencia interpretativa. Desde este instante, la significación de las imágenes se antoja abierta y, en muchos casos, completamente subjetiva. Hacemos hincapié en este hecho porque esa subjetividad subrayada y críptica (o condicionada por la decodificación del lector, según como lo interpretemos) es una marca que hemos creído percibir en casi todos los trabajos de Berliac a los que nos hemos acercado hasta el momento.
Love was a meteor that disintegrated as soon as it entered my atmosphere (autoeditado) es, desde su mismo título, una mini-colección excéntrica de pequeños relatos y piezas sueltas (de hasta una página) que navega entre reflexiones simbólicas acerca del amor (The Wooden Floor, Fantasmas, Artichoke) o la amistad (The rodent). De nuevo, una recopilación de instantes confidenciales abiertos a interpretaciones y masticados personales. Cada lector leerá a un Beriac diferente, estamos casi seguros.
Textos largos, diagramas y dibujos (secuenciados o no) se cruzan en las historias de Love was a... en una búsqueda cooperativa de escrituras interdiscursivas. La densidad de los relatos de Beliac depende, precisamente, de esa acumulación de capas, o de hojas de alcachofa.
Inverso (mini Kuš!) es una narración más ortodoxa, aun partiendo de un desarrollo igualmente fragmentario y atípico, sólo en el sentido en que podemos resumir su trama en unas pocas líneas (el cómic está escrito en inglés):
In the midst of a marital crisis, an unnamed zoologist is assigned to investigate the possible case of a "negative jaguar". The deeper he delves into the Amazonian jungle, the more he steps into the other side of reality. Is it too late to go back?
Dejando de lado esta excusa argumental, las 28 páginas del cómic vuelven a estar habitadas por silencios y elipsis hasta su mismo final. Una ausencia de claves que exigirá, de nuevo, la participación activa por parte del lector. En Inverso (como sucedía en Playground o en las historias de Love was a meteor...) el autor juega con la imagen y el texto (y los tachones) de una forma sólo en apariencia azarosa: los dibujos no ilustran, ni acompañan a las palabras (o viceversa), sino que unos y otros (imágenes y textos) amplifican su carga significativa, en muchos casos, gracias a un ejercicio de yuxtaposición más que de secuenciación.
Si se han quedado con ganas de más (a ver cuando podemos acceder a esto y a esto otro) o si no les han bastado nuestras palabras para formarse una imagen aproximada del puzle resuelto, pueden acercarse a los web-cómics del autor: trabajos como Celdas contiguas, A dance on fire o Will You Still Love Me pueden ser una buena fuente de iluminación para explicaciones imperfectas; y un inmejorable acercamiento (aunque fragmentario inevitablemente) a todo lo que podemos esperar de Berliac en el futuro.
________________________________________________
Esta entrevista reciente de Pablo Turnes en Entrecomics nos descubre algunas de las claves de la poética de Berliac.

lunes, enero 27, 2014

Pájaros originales.

Entre nuestras perversiones menos ocultas se encuentra la del coleccionismo comiquero con marchamo original. Cuando estábamos dando los primeros pasos en este blog, le dedicamos varios posts al vicio, con la etiqueta "operación 700". Nos planteamos, entonces, fundirnos nuestros ahorros con un tope salarial de 700 € al grito de "a ver que se puede conseguir".
Y nos sorprendimos a nosotros mismos. Ahora que el cómic es novela y es gráfica, los precios de los originales se están emburbujando, pero aún hay buenas plazas en las que rastrear. Nuestra última incursión se la dedicamos a ese Grandes preguntas que -les contamos la semana pasada- tanto nos ha gustado. ¿Se podrá comprar un original de Nilsen, si es posible de Grandes preguntas, a un precio no muy grosero?, nos preguntábamos. Respuesta afirmativa.
Para llevar a cabo la adquisición nos metimos en una de nuestras páginas favoritas de originales, Beguiling, y allí, entre tentadoras planchas de Cooper, Gloeckner, Jason, Harkham o Kago, estaba el bueno de Anders Nilsen. Después de descartar algunas de las más apetitosas por su precio, nos quedamos con un dibujo de pequeño tamaño (un detalle de una página) muy desasosegante, que encierra uno de los momentos climáticos del libro. Ya lo estamos enmarcando, mejor no perder a los pájaros de vista.
El dibujo en cuestión:

lunes, enero 20, 2014

Grandes preguntas, de Anders Nilsen. Filosofía animal.

Hace unos días publicamos en nuestra bitacorita la lista con nuestros cómics favoritos del 2013. Si quisieramos estirar aún más el proceso de síntesis y llegar a aquello del sólo puede quedar uno, en realidad este año saldrían dos: los de Roca y Nilsen

Para los amantes de los minicómics y la autogestión, el nombre de Anders Nilsen llevaba ya años repiqueteando gracias a blogs, webs y al boca a boca; su serie Big Questions era un secreto a voces y, quien más quien menos, le habíamos echado ya algún vistazo a alguna de sus entregas. La sensación era la de estar ante un dibujante minucioso y lleno de talento, uno de esos nuevos geniecillos de la línea clara trasparente y el detallismo de trazo fino como un alambre: los Sammy Harkham y Kevin Huizenga o los italianos Gipi y Francesco Cattani.

Luego, Fulgencio Pimentel publicó su colección de historias cortas Mitologías (cuya edición ya está agotada). Recordamos a Nilsen sentado, inmóvil, silencioso y ligeramente sonriente como una estatua nórdica, atendiendo a los pocos comiqueros que nos acercábamos al stand para que nos dedicara el volumen y nos hiciera un dibujito durante el Salón de Barcelona de 2009. Nilsen se tomaba cada dedicatoria como si fuera la última y les dedicaba tiempo y una atención minuciosa de amanuense. Amabilidad y timidez infinita. Delante del stand, los tres o cuatro "premiados" nos arremolinábamos para enseñarnos los dibujos respectivos y disfrutar de su trazo fino y elegante, de ese estilo de delineante con alma de artista. Una muchacha observaba la escena y compartía miradas con los presentes a los dibujos. Se me acercó con naturalidad y, sin presentarse, me dijo algo así como, éste es un chico especial, ¿verdad? Sus dibujos son increíbles y él está ahí casi avergonzado, incómodo, como si no fuera el protagonista de la sesión. Le di la razón y seguimos todos nuestros caminos, menos Anders Nilsen, que había observado la escena desde fuera, preguntándose, supongo, por qué lo que él dibujaba con tanta naturalidad generaba esa expectación entre los pocos que nos habíamos acercado a él.

Grandes preguntas (coeditado por Sins Entido y Fulgencio Pimentel) es la recopilación revisada de todos aquellos minicómics que él estuvo dibujando durante más de diez años en un solo voluminoso tomo. No sorprende que sus protagonistas sean una bandada de pajarillos pinzones (seres delicados y frágiles), ni que Nilsen les haya dotado, a ellos y al resto de los animales protagonistas del libro, de un intelecto cuasi-filosófico. Idiosincrasia animal, rasgos zoológicos, elevados a la potencia de la reflexión intelectual. Hay mucho de alegórico en las páginas de Grandes preguntas.

Se observa la evolución de Nilsen (de su estilo e incluso intenciones) a lo largo de las páginas: desde las conversaciones iniciales entre los pájaros, más triviales y aisladas, hasta la construcción final de un relato en el que todos los personajes y elementos terminan imbricándose (un ejercicio de "vidas cruzadas" en escenario silvestre). El conjunto, unidas todas las piezas y las grandes preguntas de Nilsen, es un tratado acerca de las relaciones interpersonales, un estudio fabulado del comportamiento social y los mecanismos que lo regulan: el miedo, la envidia, el poder, la fe o el espíritu de supervivencia (struggle for life, dicen los anglosajones).

También hay humanos en Grandes preguntas, sí, pero casi todas las enseñanzas que se derivan de su lectura parten de algún comportamiento heroico, noble o sencillamente honorable por parte de sus "animales sabios"; como si la naturaleza fuera, realmente, la fuente final del conocimiento, nuestra referencia última para hallar respuestas; y como si el pensamiento humano, nuestra capacidad intelectual, requiriera de un filtrado "panteísta" que nos condujera a su adecuado aprovechamiento.

En una de las páginas finales del cómic, el espectro de uno de los pájaros protagonistas, Leroy, pronuncia unas palabras que, en cierto sentido, resumen uno de los impulsos narrativos que mueven los sucesos de Grandes preguntas; dice el pájaro fantasmal:

Nunca podemos llegar a imaginar el resultado de nuestros actos, pero si damos lo mejor de nosotros mismos y nos tomamos las cosas en serio, todo saldrá bien al final. Yo tenía razón. Si miras hacia atrás te darás cuenta. Al final las cosas son como tienen que ser. No vale la pena intentar predecir los detalles, todo termina por salir bien.

Es en el fondo una visión de base romántica, aunque alimentada por una percepción esperanzada de la existencia: no podemos luchar contra las fuerzas del destino; el hombre, con toda su animalidad, está expuesto ante los elementos y, por mucho que nos resistamos, poco podremos hacer ante el devenir de los acontecimientos. Sólo nos resta afrontar la existencia con optimismo, buena voluntad y cruzar los dedos para que las cosas terminen por salir bien, como dice Leroy.

¿Predestinación? ¿Determinismo? No exactamente, los animales y los seres humanos de Grandes preguntas no aceptan esta premisa que se les repite una y otra vez, por boca de otros personajes, y hacia la que les empujan los acontecimientos que se desencadenan a su alrededor (la muerte y la amenaza omnipresente, el azar disimulado bajo un misil que no explotó en su colisión contra el suelo, la aparición inesperada del ser humano). Su impulso vital, su ansia de vivir, les hace mucho más resistentes y obstinados ante la tragedia de lo que somos los seres humanos. Pájaros como Curtis o Algernon se resisten a aceptar el rumbo de dichos acontecimientos; se niegan a creer en los mensajes visionarios de otros pájaros "iluminados", como Charlotte o Zwingly. Al imponer su escepticismo a ultranza y su discurso racional, Curtis, por ejemplo, se convierte en un personaje que lucha contra corriente a partir de su empirismo inquebrantable. Y, paradójicamente, él, el racionalista, el escéptico, termina por convertirse en el verdadero héroe romático de la novela.

Los animales sabios de Nilsen, en toda su animalidad, nos enseñan una lección: el instinto de supervivencia es la base misma sobre la que asentar nuestras esperanzas. Los pinzones, los cuervos y las serpientes de Grandes preguntas aparecen personificados como seres racionales, sí, pero sobre todo, por encima de su sabiduría impostada, son eso, animales que se resisten a ser cazados y devorados, bestias que están dispuestas a morir y matar por su propia vida y la de su prole. Despojados de su intelectualidad, los personajes de este cómic son más nobles y justos que nosotros, los seres humanos. Si hay que achacarles algún defecto a los pájaros de Nilsen, ese es que su autor les ha hecho parecerse demasiado a nosotros.

Fíjense hacia dónde ha derivado nuestra lectura: pájaros filósofos y la lucha contra el destino. Palabras mayores, pero es que Grandes preguntas también es un cómic mayor. Un cómic enorme (y no sólo en su tamaño).