martes, noviembre 18, 2014

Esenciales de 2014 (por ahora), según la ACDCómic.

La Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic elige los 35 títulos  "esenciales" del primer semestre de 2014 
ACDCómic presenta una selección de 25 novedades, 5 clásicos y 5 títulos infantiles y juveniles publicados entre enero y junio de 2014  
Con esta 'guía de lectura' de obras escogidas, la asociación quiere contribuir a fomentar la lectura de cómics entre todos los públicos
La Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España (ACDCómic) presenta la primera ronda de sus 'Esenciales 2014', una selección de cómics con la que esta organización pretende fijar la atención sobre algunas de las obras más destacadas de entre las editadas en nuestro mercado. La lista de 'Esenciales' se presenta a modo de 'guía de lectura', disponible en acdcomic.es/esenciales2014. Está formada por 25 novedades, 5 clásicos y 5 títulos destinados a público infantil y juvenil, publicados entre enero y junio de 2014 y elegidos en votación por 29 de los integrantes de la ACDCómic.
Esta selección se presenta como una herramienta para animar a lectores de todo tipo y edad a descubrir obras destacadas.La lista de títulos va acompañada de unos breves apuntes sobre cada obra elegida, que la sitúan y contextualizan rápidamente, además de accesos directos a reseñas y comentarios realizados por miembros de la asociación para diferentes soportes y medios de comunicación.
La selección está dividida en tres apartados: 'Esenciales', donde se consideran las novedades editoriales estrictas, sin hacer distinciones entre nacionalidades o distintas escuelas; 'Esenciales Clásicos'', que recoge obras que por su valor artístico o histórico forman parte del patrimonio cultural de la historieta y 'Esenciales Infantiles y Juveniles', con títulos especialmente dirigidos a niños y adolescentes aparecidos a lo largo de la primera mitad del año.
Los 'Esenciales' para el primer semestre de 2014 son:

ESENCIALES ENERO-JUNIO 201 

23 fotogramas por segundo, de Albert Monteys. Publicado por ¡Caramba! 

Arsène Schrauwen I, de Olivier Schrauwen. Publicado por Fulgencio Pimentel
Baco 2, de Eddie Campbell. Publicado por Astiberri Ediciones
Daredevil. El hombre con miedo, de Mark Waid y Chris Samnee. Publicado por Panini Cómics
Degenerado, de Chloé Cruchaudet. Publicado por Dibbuks
Errata Stigmata, de Beto Hernandez. Publicado por Fulgencio Pimentel
Fabricar historias, de Chris Ware. Publicado por Reservoir Books
FF. Desmadre familiar, de Matt Fraction y Mike Allred. Publicado por Panini Cómics
He visto ballenas, de Javier de Isusi. Publicado por Astiberri Ediciones
Hechizo total, de Simon Hanselmann. Publicado por Fulgencio Pimentel
La canción de Apolo, de Osamu Tezuka. Publicado por ECC Ediciones
La entrevista, de Manuele Fior. Publicado por Salamandra Graphic
La gran guerra, de Joe Sacco. Publicado por Reservoir Books
Las guerras silenciosas, de Jaime Martín. Publicado por Norma Editorial
Mi amigo Dahmer, de Derf Backderf. Publicado por Astiberri Ediciones
No Option! 3 y 4, de Pep Pérez. Publicado por Entrecomics Comics
Ojo de Halcón. Pequeños aciertos, de Matt Fraction y David Aja. Publicado por Panini Cómics
Paul en los Scouts, de Michel Rabagliati. Publicado por Astiberri Ediciones
Resaca, de Mamen Moreu. Publicado por Astiberri Ediciones
Rural, de Étienne Davodeau. Publicado por Ediciones La Cúpula
Sin título, de Cameron Stewart. Publicado por Astiberri Ediciones
Tengo hambre, de Santiago García y Manel Fontdevila. Publicado por ¡Caramba!
Terry, de varios autores. Publicado por Fulgencio Pimentel
Tiempo de canicas, de Beto Hernandez. Publicado por Ediciones La Cúpula
Trabajo de clase / Nuevos románticos, de Ana Galvañ / Marc Torices. Publicado por Apa Apa Còmics
ESENCIALES CLÁSICOS ENERO-JUNIO 2014
¡Cadáver en el Imjin!, de Harvey Kurtzman y otros. Publicado por Norma Editorial
Dieter Lumpen. Integral, de Jorge Zentner y Rubén Pellejero. Publicado por Astiberri Ediciones
Fuerza-X. Integral, de Peter Milligan y Mike Allred. Publicado por Panini Cómics
Pulgarcito 1 y 2, de Jan. Publicado por Ediciones B
Ronin, de Frank Miller. Publicado por ECC Ediciones
ESENCIALES INFANTILES Y JUVENILES ENERO-JUNIO 2014
Battling Boy, de Paul Pope. Editado por DeBolsillo
Los Campbell. Inferno, de José Luis Munuera. Publicado por Dibbuks
Hilda y la cabalgata del pájaro, de Luke Pearson. Publicado por Barbara Fiore Editora
Marco Pola 2. Los piratas de la luna, de Jacobo Fernández. Publicado por Mamut
¡Súper Jaime!, de Verónica Álvarez y Daniel Martínez. Publicado por La Tribu Ediciones
ACDCómic es una asociación sin ánimo de lucro que agrupa a personas que realizan trabajos de periodismo, crítica, estudio, comisariado y otras actividades teóricas y divulgativas relacionadas con el cómic. La asociacion se constituyó en 2012 con la voluntad de colaborar en la difusión del trabajo que ya desarrollan sus miembros de forma individual, emprender iniciativas conjuntas que no se podrían afrontar de forma separada y servir de interlocutor ante otros colectivos o instituciones.
Han participado en esta ronda de selección de Esenciales: Anna AbellaMikel BaoOctavio BearesMarc Bernabé,Jordi CanyissàBorja CrespoDaniel Fernández AusenteAlberto García MarcosSantiago GarcíaÓscar GualAntoni GuiralRaúl IzquierdoJota Lynnot,Eduardo MaroñoEduardo Martínez-PinnaJoel Mercè,Javier MesónFrancisco NaranjoJosep Oliver,  Pepo PérezÁlvaro PonsJuan RoyoÓscar SenarJosé Antonio Serrano,Rubén VarillasSergi Vich SáezJaume Vilarrubí, Gerardo Vilches y Yexus.

miércoles, noviembre 12, 2014

Arte Santander 2014, retrasos y revisiones.

Regularmente, nos gusta ir a pequeñas exposiciones y muestras de arte contemporáneo, como la de Arte Santander, porque nos parece que es una buena forma de hacerse una idea, a escala, de por dónde andan las tendencias artísticas y culturales en nuestro país (al menos desde un punto de vista expositivo).
Aunque aún no hayamos hablado de ello, también este año estuvimos en el evento en cuestión, que se celebró durante los últimos dias de julio. Como ya ha llovido mucho desde entonces y seguramente las inercias plásticas se habrán mudado de camisa, vamos a señalar sólo dos o tres apuntes de lo que vimos, y a mencionar algunas cosas que nos gustaron y que, de algún modo, nos acercan al cómic.
En esta nueva edición, la feria mantenía el concepto de "solo projects", de modo que las 42 galerías estaban representadas por un único artista o, como veremos, por varias obras encuadradadas bajo un único concepto estético. Después de lo visto el curso anterior, nos sorprendió la escasez de material fotográfico, que suele ser muy socorrido en tiempos de crisis e inversiones controladas. En su lugar, quizás también con cierta lógica, nos encontramos con bastantes trabajos conceptuales, abordados desde técnicas y enfoques muy heterogéneos: nos gustaron, por ejemplo, las Geometrías expandidas de Liliana Zapata en la galería asturiana Gema Llamazares; unas esferas con intestinos de arcilla y circuitos tentaculares.
Dentro del dibujo y el arte ilustrativo, nos fijamos en los delicados retratos difuminados (Miradas) de Nacho Zubelzu, en la cántabra Estela Docal; en las siluetas con aire decimonónico de Charris para la madrileña My Name's Lolita Art; en el juego referencial de apropiación de portadas literarias (Libros blancos sobre fondos oscuros) por parte de Chema López para la galería Rosa Santos o en la estupenda y muy sugerente intervención tridimensional figurativa de Rebeca Menéndez sobre los mismos muros del stand de Espacio Líquido.
Aunque si hubiera que destacar un trabajo de los que desbordan con ironía el marco, literal y conceptualmente, para no pocos el ganador hubiera sido Los cerdos de Martin y Sicilia en la galería tinerfeña Artiza; una obra cargada de humor autorreferencial que muestra la buena mano de sus autores.
Como en otras ocasiones, las obras con una referencia más directa al mundo del cómic se mostraron en la galería etHALL, de Jorge Bravo. En ella nos encontramos con el delicado simbolismo de los dibujos de Sinéad Spelman o con las viñetas y páginas de cómic de Jochen Gerner, que crea una nueva caligrafía misteriosa e inquietantemente mutilada a partir de la manipulación de las viñetas y la composición de la página.

martes, noviembre 04, 2014

Cuadernos rusos, de Igort. Catálogo de atrocidades.

La historia de la deskulakización stalinista que describió Igort en Cuadernos ucranianos nos conmovió profundamente; las deportaciones de campesinos a los kulaks, los terribles episodios de hambruna y canibalismo, las detenciones y matanzas...
Por eso, la lectura de Cuadernos rusos, el nuevo cómic de Igort, nos generaba una sensación ambigua: nos apetecía embarcarnos en el disfrute de un autor que en sus últimas obras demuestra una madurez narrativa, un rigor y una capacid gráfica envidiables, pero al mismo tiempo presentíamos el shock emocional que seguramente nos iba a deparar la lectura del último trabajo de investigación periodística y reconstrucción histórica del dibujante italiano. Expectativas confirmadas en ambos casos.
En Cuadernos rusos recurre a la técnica mixta que ya empleara en Cuadernos ucranianos: intercala fragmentos textuales explicativos, normalmente dedicados a la descripción de sucesos y personas, con ilustraciones a página completa (con una finalidad subrayadora) y episodios comicográficos, que funcionan como ejemplificación dramática de los casos expuestos. En las partes secuenciadas en viñetas, convierte en relato animado, insufla vida y "revive" a los protagonistas de la historia, a las personas concretas que vivieron las atrocidades del conflicto checheno, la investigación periodística y la lucha por los derechos humanos, en este caso.
Esto es una Makarov IZH con silenciador, un arma como ésta mató a Anna Polistkóvskaya en el ascensor de su casa, en el número 8 de la ulitsa Lesnaya, en Moscú. Ese día, el 7 de octubre de 2006, se extinguió una importantísima luz para la conciencia rusa; se hizo oír la brutalidad de una democracia travestida para la cual los sovietólogos han acuñado el término DEMOCRADURA.
Algunos actos de barbarie y degradación funcionan como catalizadores de la conciencia social, pinchan en nervio y despiertan a la masa adormecida que reconoce en ellos al monstruo del terror. Sucedió, si nos permiten extrapolar ejemplos, con el asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos del terrorismo mafioso de ETA, está sucediendo ahora mismo, en otro nivel, con los casos recientes de corrupción política y financiera, y, nos dio la sensación, que sucedió en Rusia con el asesinato de la periodista Anna Polistkóvskaya. El cómic de Igort nos lo confirma.
Recordamos en la distancia las numerosas muestras de dolor popular que se veían en los noticiarios durante aquellos días, en las crónicas llegadas desde Rusia. En este lado del mundo se cuestionaban abiertamente, quizás por primera vez, las derivaciones políticas últimas de aquellos milagros aperturistas que fueron la perestroika y el glasnot. Resulta que Rusia estaba repleta de grupúsculos neonazis violentos que actuaban con total impunidad. Al parecer, los tiempos oscuros no estaban del todo superados. En un instante, ante los ojos de la Europa más vieja e impasible, a personajes como Putin se les llenaba el rostro de sombras y cicatrices, y sus decisiones políticas empezaban a levantar sospechas y suspicacias. En esas seguimos. El reciente aliado de occidente cada vez lo parece menos.
En Cuadernos rusos, Igort nos cuenta la historia reciente de Rusia y la guerra chechena a través de la figura de la periodista asesinada, a través de sus escritos, investigaciones, testimonios y herencia. Algunos otros retomaron su testigo y compartieron su tragedia. Es el caso del también periodista Stanislav Markélov, amigo personal de Anna, y la joven becaria Anastasia Baburova, asesinados ambos en Moscú el 19 de enero de 2009; apenas tres años después del asesinato de Polistkóvskaya. Los dos trabajaban para el periódico Nòvaya Gazeta, como ella.
En gran medida, la mirada de Polistkóvskaya en el cómic viene filtrada por los testimonios directos de Galia Ackerman, amiga y traductora al francés de los libros de Anna, que aparece como personaje narrador en varios episodios del libro. A partir de esta conjunción de voces narrativas (la mirada autoral de Igort, los recuerdos y conversaciones de Galia y los textos e investigaciones de Anna en última instancia), el lector asiste a una crónica despiadada del terror, un recorrido de pesadilla que se mueve entre el presente y el pasado con un único hilo conductor: la deshumanización. Igort no ahorra detalles, ni ofrece reposo o consuelo en su viaje hacia el horror. Nos hace testigos de los ya mencionados asesinatos de periodistas, de las violaciones y asesinatos de adolescentes, como Elsa Kungáyeva, a manos de las Fuerzas Especiales rusas, de las terribles torturas y mutilaciones que se han llevado a cabo en "campos de detención", como el de Chernokosovo; asistimos incluso a testimonios en primera persona de quienes llevaron a cabo aquellas torturas y purgas, como el del soldado ruso mutilado del foro de veteranos de Chechenia. Y revivimos la crisis del teatro Dubroka, tomado por terroristas chechenos y recuperado a sangre, gas y fuego por el ejército ruso:
Fue una carnicería; no hubo organización en los servicios de socorro. Muchos murieron asfixiados porque los cuerpos de los desmayados se mamontonaban unos sobre otros. Fue atroz. Por otro lado, en los hospitales no sabían qué hacer porque nadie conocía el gas que [el ejército ruso] había usado y no había antídoto disponible. Secreto de estado.
Pero más allá de la enumeración de horrores, Cuadernos rusos intenta (desde un posicionamiento claro por parte de su autor, sin duda), contagiarse del espíritu de Anna Polistkóvskaya y, como hizo ésta a lo largo de toda su vida, entender y arrojar luz sobre las razones (históricas, personales, psicológicas, etc.) que motivan la tragedia. Un intento por comprender, al igual que también hiciera Hannah Arendt en su día respecto al Nazismo, las motivaciones del mal.
Como en Cuadernos ucranianos (trabajo al que Igort alude en el epílogo de la obra, para que no olvidemos cómo los errores se repiten en la historia una y otra vez), el dibujante italiano nos propone un relato fragmentado y acumulativo, apoyado en testimonios diversos y una multiplicidad de puntos de vista. Conviven en Cuadernos rusos, por esta causa, cierta dispersión o desorden narrativo, que puede llegar a desubicar al lector, junto a una fuerza testimonial innegable derivada de la heterogeneidad de perspectivas y testimonios. Un documento y un documental. Un cómic de esos que hay que leer (y sufrir) para entender.

[Epílogo]
El "problema ruso" está cargado de contradicciones y manifestaciones interesadas. Lo estamos viendo recientemente con la guerra encubierta que tiene lugar en Ucrania. EEUU y Europa se han posicionado claramente del lado de la antigua república rusa, sin embargo, algunos artículos, como los escritos reciéntemente por el profesor Vincenç Navarro nos hacen pensar que la situación no define a buenos y malos tan claramente como los medios occidentales nos quieren hacer pensar. Tampoco fue diáfano en su día el tratamiento del conflicto checheno y el de la respuesta sangrienta de la Rusia de Putin. No sabemos ustedes, pero nosotros nos fiamos mucho más de gente como Igort o Polistkóvskaya que de las llamadas "versiones oficiales". Descreimiento, le llaman. Lean este cómic y entenderán de qué hablamos.

martes, octubre 28, 2014

Fanzineando. Desde abajo y Usted.

Nos han llegado recientemente dos fanzines de esos que no hay que pasar por alto.
Ni conocíamos a Don Rogelio, ni su discográfica/editorial Ediciones Calamidad. Por eso nos ha sorprendido muy gratamente la lectura de la primera entrega de Desde abajo. "Arte desde la periferia", underground del bueno, nos vamos a enganchar a las aventuras del Lobo Pérez, nos parece. El tebeo incluye casi todos los ingredientes del comix más perro y arrabalero: ironía ácida, mensaje a contracorriente, sexo, drogas y violencia de lo más explícitos ("disapproved by the comics code authority", reza en su portada), incorrección política y un dibujo sucio, sucio, que bebe del underground más malote de Clay Wilson y algunos de sus seguidores, como el primer Mike Ratera.
 
De fondo, una distopía protagonizada por outsiders y malos bichos que ponen en jaque a un sistema autárquico e intervencionista con sus desafíos constantes contra la autoridad. Digamos que Desde abajo #1 arranca con una actualización de aquel Fahrenheit 451 del genial Bradbury:
Como ministro electo en ilustración pública y propaganda soy el único con poder moral en la elección de las representaciones culturales correctas. Así pues queda regulado el consumo cultural única y exclusivamente a formatos digitales, distribuidos por los canales oficiales. Esto os libra de poder consumir contenidos totalmente inapropiados (y ahora ilegales), ya sea por descuido, engaño o algún arrebato de loca excentricidad.
Así las cosas, ¿qué mejor transgresión que la de un dj animalizado, alias Lobo Pérez, que se dedica a pinchar vinilos punk desde una emisora de radio pirata que trae en jaque a todas las fuerzas del estado? Lo dicho, underground en estado puro adaptado al signo de los tiempos. Muy recomendable, échenle un vistazo.
De segundas, nos hemos dado el gustazo de entregarnos a la cita anual con una de nuestras publicaciones españolas favoritas: el fanzine Usted de don Esteban Hernández, que ya ha llegado ni más ni menos que a su octava entrega. Una de esas lecturas que no fallan nunca y que en esta ocasión, además de mantener su nivel de calidad, cuenta con la participación invitada de Miguel B. Nuñez y Paco Alcázar.
Dentro de su intelectualidad y exigencia habituales, descubrimos en Usted #8 una vena surrealista macarra que no le conocíamos a Esteban Hernández en Homenaje al ciudadano. Leemos con interés las derivaciones metafísicas con trasfondo criminal de Rodarán cabezas, el psicologismo autorreflexivo de relatos como Tres lecturas, 60.000 euros o En un lugar de la Mancha, y las divagaciones existenciales (y existencialistas) de No me lo invento, Está ocurriendo y Si se te cae un lapicero al suelo se mella.
 
Esteban Hernández continúa corriendo la carrera de fondo de un dibujante diferente, un autor que elude la narración tradicional para adentrarse en las complejidades del intelecto y el desmenuzamiento de la psique secuenciada en viñetas. Sus historietas son difíciles, como lo es su discurso, pero detrás de cada página, el lector encuentra un motivo para la reflexión y la introspección. Como siempre, el esfuerzo vale la pena.

miércoles, octubre 22, 2014

The Encyclopedia of Early Earth, de Isabel Greenberg. Cuéntame un cuento.

Después de sus galardones en los Premios Eisner y Harvey de este año, nos animamos a leer la obra de Isabel Greenberg. Ya en un primer vistazo nos resultó imposible no acordarnos de los cómics de otras autoras como Hope Larson o Lilli Carré, no por el hecho de que The Encyclopedia of Early Earth sea también trabajo de una mujer, sino porque las tres compartían evidentes similitudes en su grafía y, como veríamos después, en su base temática y construcción narrativa.
Podríamos incluso decir que está naciendo un género dentro de las narraciones gráficas: el del folclore ficcional. Historias como The LagoonWoodsman Pete o Gray Horses comparten no sólo un estilo visual a medio camino entre a la ilustración infantil y el grabado en madera de los Frans Masereel o Lynd Ward, sino un arraigo claro con la tradición folclórica y la cuentística popular.
Si Carré recurría a estereotipos y mitos de la ficción tradicional estadounidense, como la figura del rudo leñador o el gigante Paul Bunyan, Greenberg decide viajar unos cuantos cientos de millas hacia el norte para recrear un cuento fantástico con aires esquimales; aunque en su historia las referencias internas son múltiples y muy heterogéneas, desde Homero a la mitología escandinava, pasando por El Antiguo Testamento.
Lo más destacable de The Encyclopedia of Early Earth es que el estilo gráfico elegido por Greenberg encaja como un guante en la historia que con él se narra. Emplea la ilustradora londinense un dibujo bidimensional, con colores planos y texturas a base de patrones y motivos decorativos geométricos o vegetales que nos recuerdan a los diseños artesanos y textiles de tapices, cerámicas u orfebrería de culturas pretéritas y pueblos indígenas. A través de las evocadoras imágenes de su personal fábula, Greenberg construye un relato de relatos, un juego de cajas chinas en el que la cuentística, el folclore, la mitología y la religión se mezclan para construir una historia de amor repleta de dioses pájaros, niños escindidos en personalidades paralelas, torres de babel, tribus vikingas enfrentadas, diluvios universales y amantes que no se pueden tocar.
De este modo, las decenas de pequeños cuentos y relatos que se entretejen para urdir The Encyclopedia of Early Earth teminan por conformar un único relato global que funciona como un particular universo de ficción animado por sus propios dioses, cosmogonías y teorías teleológicas (que explican el título). Más allá de la ambiciosa propuesta, el trabajo de Greenberg se lee como un bonito e imaginativo relato, lleno de matices y relecturas; un cuento cargado de folclore, mística y creencias populares que, desde sus múltiples referencias, termina por construir su propia narración interna.

martes, octubre 07, 2014

Visiones fantásticas de Starewitch, Švankmajer y los Hermanos Quay. Monstruos animados.

Si son ustedes de esos que ululan ante las imágenes de Albert Gorey, que se frotan los ojos hasta el orzuelo con el cine de Tim Burton, Jean-Pierre Jeunet o Roger Corman, de esos que tienen a Poe, Lovecraft y Kafka en un altar hecho de huesecillos e hilos de colores, o que leyeron las viñetas de Jali, Tony Millionaire y Richard Sala y miraron después debajo de la cama..., si son ustedes de esos, olvídense de Richards Hamiltons, Le Cobusiers o veleidades victorianas, porque su gruta del tesoro particular está un poco más abajo, justo en La Casa Encendida madrileña; y las joyas que encierran su muros son más oscuras que el alma de un nigromante.
Tienen ustedes hasta el 11 de enero del 2015 para vivir y explorar el misterio que se esconde en los trabajos alucinados de Ladislas Starewitch, los Hermanos Quay y Jan Švankmajer. Atrévanse a emprender esta expedición de espeleología artistica entre películas animadas, autómatas y marionetas que parecen seguirle a uno con la mirada, y las escenografías fantasmagóricas de estos cuatro creadores tan soberbios como poco conocidos por el gran público.
Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewitch, Švankmajer y los Hermanos Quay es una oportunidad única de descubrir los mundos interiores y su proyección ilusionista de cuatro directores únicos. Cuatro realizadores que comparten su pasión por la ficción gótica, los universos deformantes del sueño y el espejismo de pesadilla, así como una capacidad poco común para dotar de vida a sus fantasías desasosegantes e hipnóticas. Alquimistas de la fábula negra, el cuento onírico y la artesanía orgánica.
En la exposición tuvimos la oportunidad de maravillarnos con las marionetas cuasi-vivas, los insectos animados y varios cortos y películas de Ladislas Starewitch, realizador, animador y entomólogo ruso de origen polaco, que consiguió crear un universo propio habitado por crueles y taimados animales sabios, por niños caprichosos y por elementos de la naturaleza que cobran vida ante los sorprendidos ojos del espectador.
La de los Hermanos Quay es una irrealidad lúgubre, polvorienta y angustiosa; un mundo de engranajes oxidados, cyberpunk postapocalíptico y paseantes siniestros que dejan a las pesadillas de Sandman y las charcuterías de Saw a la altura del verso floral. Asomarse a sus cajas de luz y revisar cintas como La calle de los cocodrilos son ejercicios de gozoso masoquismo.
Por último, la muestra dedicaba varias salas al checo Jan Švankmajer y a su producción multidisciplinar, que incluye esculturas, pinturas, grabados, cine y construcciones escenográficas realizadas a partir de materiales de desecho, rocas, ramas, animales disecados y piedras semipreciosas. Hablar de director de animación para referirse a Švankmajer es quedarse muy corto. En su obra rezuma la poesía trágica y la visión grotesca de la realidad. Sus esculturas mutantes y polimórficas, repletas de vísceras, muñones y calcificaciones, nos invitan a un viaje tenebroso entre las pesadillas deformadas de Bacon, las anamorfosis vegetales de Arcimboldo y el gore taxidérmico. Su cine, igualmente perturbador, se acerca al terror psicológico de Polanski y Kubrik, mientras sus construcciones escenográficas parecen recrear escenarios de pesadilla chatarrera. Angeles tenebrosos.
Estén seguros de que una vez que nos ha picado el insecto de la curiosidad morbosa y se nos ha contagiado el virus metamórfico, indagaremos en su trabajo y volveremos a hablar de estos cuatro artistas con mucho más detalle. Hasta que vuelvan ellos a esta casa, les invitamos a ustedes a que se pasen por su casona temporal y encendida.

martes, septiembre 30, 2014

Zen Pencils y Banksy, "Taking the Piss".

Zen Pencils es la página web de Gavin Aung Than, un dibujante que convierte citas y frases célebres en cómics y que se inspira en personalidades del arte, la política, la literatura y el mismo cómic para crear sus propias viñetas.
Uno de sus trabajos más recientes es "Taking the Piss" (que es además la cita elegida en cuestión), una página organizada en scroll vertical en la que el autor homenajea al artista callejero anónimo Banksy y a su película Exit Through the Gift Shop, de la que hablamos en este blog en su día. El propio Gavin hace algunas matizaciones respecto a "Taking the Piss": 
This quote was taken from Banksy’s 2004 book Cut It Out. Some of the passage was inspired/appropriated from an essay by artist Sean Tejaratchi. I rearranged the last couple of sentences for this comic.
http://zenpencils.com/comic/155-banksy-taking-the-piss-explicit/
Más allá del guiño comiquero y el homenaje, "Taking the Piss" es toda una declaración de intenciones desde el activismo más urbano y agitador. No sabemos si ha habido alguna reacción por parte del aludido (homenajeado) o si la tesis de actuación será compartida por ese (o esos) agitador artístico que se esconde detrás del pseudónimo Banksy, pero estamos seguros de que, si este cómic ha llegado a sus manos, al menos se le habrá escapado una sonrisa burlona. ¡A las empalizadas (publicitarias)!

martes, septiembre 23, 2014

René Magritte, Bruselas y la Période Vache.

Hemos visitado Bruselas tantas veces que nos resulta difícil localizarlas en el tiempo. Sin embargo, de lo que estamos seguros es de que hasta este verano no habíamos estado nunca en el Magritte Museum (lleva abierto tan sólo cinco), sito en el interior de The Royal Museums of Fine Arts of Belgium, en la Plaza Real justo enfrente del Palacio Real.
La visita merece verdaderamente la pena, sobre todo para aquellos que disfruten de las Vanguardias históricas y sus representantes. La colección incluye más de 200 obras del artista belga, lo que la convierte en la mayor colección de Magritte en el mundo. Están sus trabajos organizados cronológicamente a lo largo de tres plantas, que le permiten un recorrido ordenado al visitante por los diferentes periodos del artista: desde sus comienzos constructivistas, hasta su producción surrealista más conocida, previo paso por sus etapas en el mundo de la publicidad y el cartelismo (los que el denómino como sus "trabajos idiotas") y su fase impresionista ("surrealismo a plena luz"). En las salas del museo se recogen, por supuesto, pinturas, pero también muchas de las publicaciones, manifiestos y revistas surrealistas en las que participó, así como ejemplos de esculturas, botellas decoradas y cadáveres exquisitos realizados por el belga; se estudian sus vínculos con otros artistas de la Vanguardia (De Chirico, Nougé, Eluard, Breton, Aragon) y se analiza su filiación con la ideología comunista en pleno auge de los fascismos en Europa y su posterior desencanto.
Pero si algo nos sorprendió del recorrido biográfico y artístico por la trayectoria de un autor a quien creíamos conocer fue, precisamente, descubrir que todavía nos quedaban muchas cosas que descubrir alrededor de su persona. Nunca habíamos oído hablar, ni visto obra alguna, de su llamado "Pèriode Vache", algunas de cuyas obras descubrimos en la segunda planta del museo.
Resulta que en el año 48, Magritte, hastiado del conservadurismo artístico contemporáneo, se embarcó en un frenético proceso artístico que le llevo, durante unas pocas semanas, a elaborar una treintena de oleos y acuarelas realizados con una técnica espontánea y urgente, inspirada en la caricatura satírica y el cómic (junto a las obras aparecían en los textos explicativos ejemplos de páginas de prensa con viñetas de la época); muy alejada en todo caso de su depurada técnica pictórica minuciosa y detallista. Definió su estilo como "vache" (literalmente "vaca", como eufemismo de "mal gusto"), en lo que la crítica ha querido ver una paradodia del movimiento expresionista fauve. El escándalo fue instantáneo entre el público y sus coetáneos. Magritte había conseguido lo que buscaba: provocar a los espectadores y agitar el ambiente artístico parisino del momento.
Las obras Vache, pese a su premura en el trazo y su temática desenfadada, nos descubren a un artista lleno de ironía, muy dotado para el dibujo y tremendamente abierto a otros estilos y discusos artísticos. Cuadros como L'Ellipse, Les Profondeurs du Plaisir o La Galet funcionan como provocación, sí, pero también lo hacen como ejercicio estilístico que demuestra el talento de un autor ecléctico y vitalista. 
 Nunca deja uno de descubrir alicientes y novedades ni en aquello que cree conocer. Pese a que el Magritte Museum no cuenta con algunas de las obras icónica que han hecho del autor belga un referente artistico del S.XX (La Traición de las Imágenes, Golconda o El hijo del hombre), lo cierto es que entre los más de 200 cuadros que se recogen en sus estancias encontramos muchas de sus obras maestras, como La magia negra, dos fabulosas versiones de su El Imperio de la Luz o Los valores personales (que el museo exhibe en préstamo). Una visita, ésta, que satisfará a los amantes de don René Magritte y que encandilará tanto a los aficionados al arte como a los simples curiosos. Volveremos.

martes, septiembre 16, 2014

La entrevista, de Manuele Fior. Encuentros en otra fase.

Leímos y hablamos hace poco de Come prima, el magnífico cómic de Fred. Aquel tebeo tenía algunos puntos en común con La entrevista, la obra que nos ocupará durante las siguientes líneas.
Más allá de que Fred y Manuele Fior sean unos tipos dotadísimos para el dibujo y de que sus imágenes se desplieguen con un trazo modulado, evanescente y ligeramente expresionista, ambos comparten un espíritu lírico similar, fundamentado en un empleo subjetivo del paisaje, un manejo extraordinario de la elipsis y una expresividad única a la hora de trasmitir emociones y sentimientos complejos a través del dibujo y unos diálogos sólo aparentemente anclados en la normalidad.
Lo analizamos así en la obra de Fred y lo vimos en su día cuando comentamos Cinco mil kilómetros por segundo, aquel multipremiado trabajo de Fior que tanto nos gustó y que adaptaba libremente una película de anime de Makoto Shinkai. Y lo volvemos a constatar ahora en su no menos brillante La entrevista.
Los cómics de Fior nacen en la normalidad, un in media res de la cotidianidad que nos agarrara de la mano como un padre a su hijo para mostrarle un paraje desconocido. Caminamos por el relato silenciosamente, observamos un paisaje que nos deja tiempo y espacio para la reflexión, escuchamos los diálogos ligeros de los personajes, completamos, imaginamos los silencios para, de pronto, en medio de nuestro paseo, descubrir estupefactos que nada de lo que parecía corriente lo es tanto: no es nuestro padre quien nos agarraba de la mano, las elipsis estaban llenas de secretos futuristas y enfrente de nosotros se despliegan una miriada de señales luminosas de origen extraterrestre... Podría parecer que nos recreamos en la metáfora descriptiva, pero no es el caso.
La entrevista está llena de hallazgos de guión y de soluciones visuales imaginativas. El dibujo expresionista de Fior se mueve con naturalidad entre el caricaturismo anguloso o sinuoso con el que construye a sus personajes y el muy efectivo realismo de manchas, difuminados y construcciones geométricas que emplea para sus líricos paisajes naturales y espacios urbanos.
La entrevista es un cómic de ciencia-ficción que nos interroga acerca del presente y se cuestiona el tipo de relaciones humanas que estamos tejiendo en nuestras sociedades actuales. El autor nos envuelve en un juego telepático de dudas y proyecciones hipotéticas, y nos invita a preguntarnos en clave de ficción y progreso hacia dónde nos dirigimos y hasta qué punto nos gustará lo que nos encontremos más adelante. Manuele Fior se cuestiona el modelo de civilización presente por arcaico, rancio y conservador, y parece depositar sus esperanzas de futuro en esa misma juventud libre, utópica e impredecible de la que a veces tanto desconfiamos.
En definitiva, La entrevista es un cómic moderno y optimista, un trabajo cargado de imaginación narrativa y repleto de soluciones visuales que no hacen más que confirmar el enorme talento de su autor para la narración secuenciada.