miércoles, diciembre 26, 2007

2007: Año de nieves (I)

Tenía que suceder tarde o temprano. Hace unos días en una de esas conversaciones espontáneas prenavideñas con semidesconocidos, a alguién se le ocurrió mencionar el tema de los cómics, "Ah, ¿te gustan los cómics?". Como siempre, desplegamos las baterías habituales de contrarréplica justificatoria: "Bueno sí, Mortadelo y Zipi y Zape están muy bien, pero hay más, está...". No hizo falta, para nuestra sorpresa, la conversación continuó con un "¿Has leído Maus?", que recibimos con congoja post-traumática y lagrimita en el ojo. Aparentemente, una anécdota intrascendente, en la práctica, todo un diagnóstico del cambio de los tiempos y las actitudes, al menos por lo que al cómic respecta.
Años de quejas, de crisis, de miradas despectivas y tebeos escondidos bajo la gabardina antiexhibicionista; horas invertidas en la enseñanza de idiomas para poder leer los tebeos de importación que le encargabas a tu primo el hippy-viajero; fortunas dilapidadas en la librería de tercera mano para poder conseguir ese cómic de Breccia sin portadas de la segunda edición mexicana; lágrimas de cocodrilo vertidas por la incomprensión de la crítica, los amigos, la familia y los profesores que no llegaban a entender que los X-Men fueran arte (de hecho casi nunca lo fueron)... ¡Todo eso ya es pasado!
¡¡¡EL CÓMIC YA ES CULTURA!!! Cantan los querubines desde el techo del pesebre y balan los corderitos antes de encaminarse a reposar junto a la escarola con granada en nuestras mesas de fin de año; el fin DEL año, DEL 2007: ¡el mismo añazo que vio a nuestro señor de las viñetas aposentarse en los sus cielos para guiarnos, indulgente, trás su antifaz azul, gobernando desde allí la secuenciación de sus sucesores, arcángeles y enviados! Ún año de ascensiones, resurrecciones, apariciones marianas y biblias en pasta (dura).
No lo decimos nosotros, que lo lo hemos leído en los periódicos, lo han cantado los comisarios de fiestas y bienales reputadas, lo han dictado académicos viejecillos en paraninfos respetables y políticos con banda en tribunas impopulares. Qué bonica está la criatura, con esos pelillos que empiezan a asomar por el gutter y sus nuevas ínfulas post-adolescentes. Cualquier día, coge la página y se nos va de casa. Hasta entonces, disfrutemos de sus ocurrencias artístico-libertarias, que parece que el cómic se nos está haciendo mayor, al fin.
Desglosemos...

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