miércoles, septiembre 30, 2015

Un océano de amor, de Lupano y Panaccione. Vodevil marinero sin palabras

Un cómic con ingredientes, peso neto y valores nutritivos en 100 gramos. Una edición cuidadosa de Reservoir Books con olor a sardina. Y un prólogo de Paco Roca, que nos cuenta cosas tan sustanciosas como que:
Un océano de amor habla de gente que vive junto al mar, en un pueblo evocador, con todo el sabor de las poblaciones costeras de novelas como La isla del tesoro o El canto de la tripulación. Este relato es un homenaje al mar, a ese mar que tanto a hecho soñar a aventureros y escritores y que en la actualidad está amenazado por el progreso humano. En una entrevista, Lupano cuenta cómo la semilla que hizo nacer esta historia se remonta a 2005, cuando viajó al estado de Chiapas y se encontró con un río de residuos en lugar de las aguas cristalinas que esperaba disfrutar.
Un oceano de amor es, efectivamente, un libro marinero, un relato de aventuras y una ensoñación romantica; pero el guión de Wilfrid Lupano encierra igualmente un gran vodevil con trazas de comedia costumbrista, un enredo en el que tienen cabida piratas del Índico, guapas modelos de revista, plañideras bretonas y hasta un Fidel Castro convertido en bailarín improvisado... Como lo oyen.
El arranque del relato es una pequeña maravilla de romanticismo cotidiano: como cada mañana, Monsieur se levanta antes del amanecer y se enfrenta a su miopía de Rompetechos y a un día que se antoja largo y tempestuoso; su mujer, le espera en el comedor con un desayuno contundente de tortitas, jamón y huevo que Monsieur devora como un niño pequeño; en la tartera con el almuerzo, como todos los días, una lata de sardinas..., sus odiadas sardinas, que, paradoja del sino Romántico, habrán de salvarle la vida. Estas primeras páginas están cargadas de cariño y sensibilidad, de heroicismo de zapatillas, gafas de culo de vaso y sartén oxidada. Un matrimonio que sobrevive al mar día a día con ánimos renovados, un homenaje a la dura vida marinera y un ejercicio de respeto silente y admiración respetuosa al mar que a tantos da de comer y a muchos otros entierra.
A partir de ese arranque, la historia comienza a girar en un vértigo de enredos, situaciones imposibles y comedia muda que, por momentos (casi todos los protagonizados por la mujerona de Monsieur), nos remite al slapstick más gestual y bufo de Jacques Tatí o de los clásicos del cine mudo (o el cómic mudo, como el de Milt Gross, por supuesto). 
Porque, no lo hemos dicho, pero Un océano de amor es también un cómic sin palabras, silente, mímico, pero al mismo tiempo vívido, expresivo y dominado por un mar estruendoso. No hubiera sido posible sin el arte admirable de Grégory Panaccione, sin sus efectos digitales que brillan como pinceladas de acrílico, o sin su uso expresionista de la línea y el paisaje. Los escenarios de Panaccione componen una colección de frescos y naturalezas que nos invitan a embarcarnos en un crucero transatlántico, no siempre gozoso: la belleza agreste de la costa bretona se cruza con los amaneceres marinos y la calidez caribeña de La Habana, pero en la travesía descubriremos también la sal en la herida, la pesca incontralada, los vertidos ilegales, la "sopa tóxica" del Atlántico o a los nuevos y terribles piratas del Caribe.
Un océano de amor es una tragicomedia con conciencia y corazón, un cómic sin palabras que, gracias a los lápices de Panaccione, tampoco parece necesitarlas.

miércoles, septiembre 23, 2015

Cómics Online: Go Get a Roomie!, de Chloé C. Divertida desvergüenza

Por causas que les explicaremos en otro momento, estamos últimamente volcados en un campo, el de los cómics online, que teníamos bastante abandonado. Así que, aprovechando el rebufo, les vamos a "regalar" una dirección web que es un cajón lleno de sorpresas y momentos de diversión a coste cero:
Hablamos de Hive Works Comics, una página de hospedaje para proyectos digitales, que promociona y ayuda a los artistas a obtener beneficios con la difusión de sus trabajos. Aunque muchos de ellos son nombres desconocidos para el lector de cómics habitual, el catálogo de artistas y la calidad media de los trabajos expuestos es ciertamente notable, con profusión de contenidos eróticos, humorísticos y fantásticos. Casi todos los cómics de Hive Works Comics responden al formato de tira o página comicográfica trasvasadas al medio digital.
Go Get a Roomie! es un buen ejemplo de sus contenidos. Chloé C. comenzó su serie en 2010 sobre una premisa ingeniosa y un divertido personaje principal: Roomie es una muchacha feliz, un poco hippy, lesbiana, desinhibida y amante de la cerveza, que ha decidido huir de compromisos, ataduras y domicilios estables. Sus días pasan entre su cervecería de cabecera, las casas de sus amigos y sus múltiples novias, a quienes "gorronea" regularmente alojamiento y con quienes comparte cama, risas y desacuerdos. Roomie es una nomada de la noche y su vida es un cúmulo de situaciones divertidas que Chloé C. desarrolla con mucho humor, buenas dosis erotismo y sana irreverencia.
http://www.gogetaroomie.com/comic/professional-sleeper
La tira se actualiza tres veces por semana y, después de cinco años, muestra una salud excelente; además, con el tiempo, su autora ha depurado su estilo gráfico, con una línea que nos recuerda cada vez más a artistas como Jeff Smith o Scott Chandler (ese trazo sensual y disneyano al mismo tiempo). De tanto en cuanto, Chloé C. alterna sus tiras habituales con composiciones de página más osadas y pequeños "extras" que ayudan a completar y dotar de matices al divertido universo de sus personajes. El éxito de Go Get a Roomie! se ha visto reflejado en un variado merchandising y en la edición en papel de los materiales online.
http://www.gogetaroomie.com/comic/scarf
Diversión, provocación y entretenimiento en estado puro. No siempre hay que buscarle trascendencia a cada viñeta que leemos, ¿verdad?

miércoles, septiembre 16, 2015

Premios de la crítica 2014-2015 de la Revista Dolmen

Hace ya quince años que la Revista Dolmen entrega los Premios de la Crítica a los mejores tebeos y autores del año, durante la clausura de las Jornadas del Salón del Cómic de Avilés. En su selección, participamos críticos de todo el país, nominando y eligiendo los mejores cómics publicados en España en el periodo comprendido entre dos ediciones de Salón del Cómic de Barcelona (este curso, las obras aparecidas desde junio de 2014 hasta abril de 2015). 
Los premios este año han hecho justicia con un clásico como Hernández Cava y han repartido menciones entre Las Meninas y Yo, asesino, dos obras enormes publicadas en nuestro país:
33
Mejor Dibujante Extranjero
Jillian Tamaki por Aquel Verano
Mejor Guionista Extranjero
Brian K. Vaughan por Saga
Mejor Dibujante Nacional
Javier Olivares por Las Meninas
Mejor Guionista Nacional
Antonio Altarriba por Yo, Asesino
Mejor obra extranjera
Saga
Mejor obra nacional
Mejor Obra Teórica
Jan, El Genio Humilde (VV.AA)
Premio a una carrera extranjera
Alan Davis
Premio a una carrera nacional
Felipe Hernández Cava

viernes, septiembre 11, 2015

Las joyas imposibles de Micharmut, Sento y Javier de Juan

Gracias a un amigo comiquero hemos tenido la ocasión de disfrutar de tres joyitas editoriales de otro tiempo. Ya habíamos tenido en nuestras manos en otra ocasión algún ejemplar de la Colección Imposible, que la editorial Arrebato publicó en los años 80, pero ha sido todo un disfrute poder leer o releer cómics primerizos de Sento, Micharmut o Javier de Juan. El catálogo de la colección incluía además obras emblemáticas del tebeo español, como El carnaval de los ciervos, de Max, o La pista atlántica, de Miguel Calatayud; amén de curiosidades tan sonadas como Invasión de los Elvis Zombis, del artista Gary Panter. 

Con ese primor con el que trabajaban algunas pequeñas editoriales, cada librito de la Colección Imposible es un objeto de colección con sus tapas durase acabado mate y sus lomos forrados en tela. El formato de álbum en tamaño reducido es una anomalía preciosista, que nos devuelve el gusto por el detalle.

Dogon, de Micharmut, fue el número uno de la colección; y el único que no editó Arrebato, sino la valenciana Ediciones del Cingle. Nos gustan las palabras que un tal Clark Kent (cuya identidad secreta se desvela aquí) le dedica en contraportada a su autor:

Micharmut es sin duda la eminencia gris de la escuela valenciana y el hombre que más ideas ha puesto en ella. (...) La obra de Micharmut está llena de ideas renovadoras, su estilo es asombrosamente personal -es casi imposble rastrearle influencias- y puede colocarse en la misma línea de los últimos grandes europeos como Clerc o Yves Chaland.

Aunque se base en un guión inconsistente que desarrolla una intrincada trama de espías, Dogon reúne muchas de las virtudes estilísticas de Micharmut: su heterodoxia vanguardista, su capacidad para crear un lenguaje gráfico absolutamente novedoso y un magnetismo visual que incita al lector a navegar entre unas viñetas cargadas de claves y detalles sorprendentes.

En la Colección Imposible se publicó también Romance, el primer álbum de Sento. Se trata de un folletín bufo costumbrista, lleno de personajes extravagantes y situaciones surrealistas, recreadas en un precioso bicolor con la línea angulosa y el detallismo preciosista de aquel primer Sento. Romance es al mismo tiempo un homenaje a Valencia y a la vida de barrio.

Sic Transit es una tragedia taurina sobre el arte y la muerte, sobre los presagios y el destino. El dibujo elegante  de Javier de Juan y el el aire estilizado a lo Modigliani de sus personajes contrastan con el rayado  libre e irregular de las tramas. Se percibe una intención pictórica, que también insinúa Felipe Hernández Cava en el epílogo del libro, cuando comenta que:

Vista entonces su práctica desde esa prioridad de lo lúdico, resulta difícil predecir hacia dónde pueden ir [los] pasos [de Javier de Juan]. Pero los que pensamos que nuestros tebeos necesitan de revulsivos como estos para rejuvenecerse, en la medida en que algunos fundamentos tenidos por tal son puestos en cuestión, mucho nos tememos su fuga hacia otros campos más libres. Y no está el medio para perder a De Juan, después de haber perdido ya a tipos como Ceesepe, Mariscal o El Hortelano.

No andaba muy desencaminado, don Felipe.

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(Actualización: 16/12/2015)

En los comentarios de esta entrada, Pedro Porcel, editor de la colección, nos regala una serie de matizaciones y aclaraciones que nos parece interesante reproducir aquí con el fin de iluminar el texto original:

Qué agradable ver de nuevo tras tanto tiempo la colección Imposible, que yo mismo edité. Precisar solo que Dogón salió bajo el sello de El Cingle porque por entonces no teníamos legalizada la marca Arrebato y Nacho Errando, hermano de Mariscal, nos "prestó" la suya del Cingle. Y que Clark Kent no es, como dice Tebeosfera, Jesús Cuadrado, sino mi hermano Andrés Porcel, que ejerció de introductor desde el anonimato... Gracias por estos recuerdos! ¡Un saludo! 

viernes, septiembre 04, 2015

Nada, de Esteban Hernández. El dios de las pequeñas cosas

En la introducción y el epílogo de Nada se condensa su espíritu, en el título se resumen modestamente sus pretensiones. El protagonista-autor se desnuda ante el lector cuando confiesa su falta de rigor narrativo en las primeras páginas del tebeo. La voz narrativa del epílogo nos termina por descubrir el truco cuando revela el carácter convencional y artificioso de toda construcción humana (social, artística o personal). Somos poco más que pensamiento.
El último cómic autoeditado de Esteban Hernández no es una historia al uso; por momentos no es ni siquiera una historia, sino una divagación, una digresión existencial mantenida con carga filosófica de fondo, una búsqueda. Como suele, Esteban no nos pone las cosas fáciles.
No es sencillo su dibujo: abigarrado y barroco desde la transparencia de una línea clara que, en ocasiones, se enreda como un jeroglífico azteca. El trazo de Esteban Hernández es inconfundible, como lo son sus personajes hechos de parches y líneas moduladas. Un puzzle en el que todas las piezas encajan.
Tampoco son fáciles sus historias: ¿se puede contar una vida a base de detalles triviales, a base de gestos y pensamientos racheados? ¿Se puede escribir una biografía huyendo del tiempo y saltando de espacio en espacio sin un mapa? Ese es el objetivo de Nada. Cuánto hay en estas páginas de confesión, de catarsis, de elaboración ficcional o de simple juego predictivo, sólo su autor lo sabe. 
Al lector únicamente le resta dejarse llevar expectante por el relato fragmentario, en algunas páginas; por la fe en el narrador (como el ciego que da pasos confiado en su lazarillo), en otras; o embelesado ante la retórica existencialista y la filosofía de las pequeñas cosas que se construyen a partir del monólogo del protagonista de Nada. Porque, en realidad, esa nada que titula el cómic de Esteban Hernández se traduce en una colección de vivencias y reflexiones que nos ayudan a dibujar la personalidad de un ser humano tan extraño, tan único, que podríamos ser cualquiera de nosotros. 

miércoles, agosto 26, 2015

Esenciales ACDC 2015 (primer semestre)

Diligentemente, la ACDCómic (Asociación de Críticos de Cómic) ha publicado su lista de esenciales para el primer semestre de 2015; una recopilación que se está volviendo cada vez más necesaria para lectores y comicófilos varios. Este semestre ha venido cargadito de buenos tebeos, así que saquen la libreta de compras y apunten:

http://www.acdcomic.es/esenciales2015/
  • Barcelona, los vagabundos de la chatarra, de Jorge Carrión y Sagar (Norma) 
  • Chapuzas de amor, de Jaime Hernández (La Cúpula)
  • Ciencia Oscura 1, de Rick Remender y Matteo Scalera (Norma)
  •  Cómics (1986-1993), de Julie Doucet (Fulgencio Pimentel)
  • Cráneo de Azúcar, de Charles Burns (Reservoir Books)
  • El árabe del futuro: Una juventud en Oriente Medio (1978-1984), de Riad Satouff (Salamandra)
  • El botones de verde caqui (Una aventura de Spirou por...), de Schwartz y Yann (Dibbuks)
  • El escultor, de Scott McCloud (Planeta)
  • El paraíso perdido de John Milton, de Pablo Auladell (Sexto piso) 
  • En la vida real, de Cory Doctorow y Jen Wang (Sapristi)
  • Fenix, de Osamu Tezuka (Planeta)
  • Fragmentos del mal, de Junji Ito (ECC)
  • Kitaro 2, de Shigeru Mizuki (Astiberri)
  • La balada del norte 1 de Alfonso Zapico (Astiberri)
  • Las aventuras de Joselito, de José Pablo García (Reino de Cordelia)
  • Los sucesos de la noche 1, de David B. (Norma)
  • María cumple 20 años de Miguel Gallardo (Astiberri)
  • Matar a mi madre, de Jules Feiffer (Sapristi)
  • Ms. Marvel 1, de Wilson, Alphona y Wyatt (Panini)
  • ¡Oh, diabólica ficción!, de Max (La Cúpula)
  • Preciosa oscuridad, de Vehlman y Kerascoët (Spaceman)
  • Submun-dos, de Kaz (Autsaider)
  • Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora, de Tom Gauld (Salamandra)
  • Undercurrent, de Tetsuya Toyoda (Milky Way)
  • Yo, René Tardi, prisionero de guerra en el Stalag IIB nº 2, de Jacques Tardi (Norma)  

miércoles, agosto 19, 2015

A Body Beneath, de Michael Deforge. Vanguardia de ida y vuelta

Llevábamos tiempo con ganas de leer a Michael DeForge. La ocasión perfecta nos ha surgido con la publicación de A Body Beneath. El volumen editado por Koyama Press recopila las historias cortas de los números #2-5 de la serie Lose, el fanzine (en formato de comic-book) que publica aproximadamente cada año en Canadá para la misma editorial; un bocado para minorías que llevaba tiempo degustándose en los circuitos del cómic de autor.
El propio DeForge confiesa en el prólogo dibujado para la edición (siguiendo “instrucciones” de su editor, añade) que el libro no incluye ningún contenido de Lose #1 porque sus historias eran realmente malas; y que algo similar siente hacia algunos de los relatos que sí se han recogido en A Body Beneath: en particular se refiere a la torpeza argumental de “Dogs 2070” y al “esforzado y lamentable” dibujo de “It’s Chip”. Sorprendentemente, en una primera impresión, el lector encuentra que estas dos historias son visualmente dos de las más atractivas del volumen (“It’s Chip” nos recuerda a un Luke Pearson corregido por un filtro underground; y “Dog’s 2070” parece salida de los lápices de Paco Alcázar). Una vez concluida la lectura del volumen es cuando reconocemos las dudas del autor: esas dos historias primerizas tienen ya una fuerte personalidad, pero no se parecen gráficamente al creador que DeForge es hoy en día, al dibujante que ha preferido conducirse hacia un estilo mucho más minimalista y falsamente infantil, que aquel que comenzó a publicar Lose en 2009. En sus últimos relatos se nota, además, una clara evolución por lo que respecta a la construcción de la historia y la amplitud temática en los últimos números de Lose.
Pertenece DeForge a una generación de autores que han decidido rescatar para la historieta una Vanguardia Clásica de la que el cómic apenas disfrutó: autores que se han apropiado de los ismos históricos (Constructivismo, Futurismo, Dadaísmo, Cubismo, Surrealismo, etc.) para dar forma a un nuevo cómic experimental y sorprendente, una nueva vanguardia que no empieza de cero, sino que se alimenta a su vez (sobre todo en el plano temático y argumental) de ese mismo extrañamiento que desde hace lustros habita en las historias de Charles Burns o de Daniel Clowes. Incluimos a DeForge junto a dibujantes jóvenes como Yuichi Yokoyama, Anders Nilsen, Dash Shaw, Oliver Schrauwen, Johnny Ryan o José Ja Ja Ja; gente que, en diferentes grados, ha optado por estrategias de apropiacionismo y reformulación para construir un nuevo discurso formal que se adapte al contenido desconcertante de sus historias.
Hay bastante de Clowes y de Burns en A Body Beneath, acabamos de señalar. Como aquellos, DeForge desborda imaginación en la construcción de unos universos ficcionales que no se rigen por más reglas que las que sus personajes y situaciones van levantando viñeta a viñeta. Y pese a esa rareza, esa falta de conexión con la cartografía del mundo ordinario, las historias del canadiense funcionan y, dentro de sus coordenadas improbables, resultan verosímiles en un mundo paralelo tan excéntrico como excepcional.
Funciona también la inmediatez de su dibujo, contagiado por el manga, a veces pura exhibición de línea clara, otras cargado de cierto barroquismo geométrico, adornos y metamorfosis imposibles. Pero la clave resida, tal vez, en la cualidad emocional, en la capacidad de Michael DeForge para encerrar sensaciones y sentimientos familiares para el lector detrás de la simbología extravagante de monstruos mutantes, adolescentes desubicados y animales antropomórficos como los que habitan en historias como “Manananggal”, “Someone I Know” o la extraordinaria y desasosegante “The Sixties”.
Sus historias son magnéticas, impredecibles y profundas. Sutil y acerado es el acercamiento crítico a instituciones como la monarquía que encontramos en “Canadian Royalty”; como sutil e inquietante es la recreación en viñetas de la inseguridad humana de “Recent Hires”. En “Living Outdoors”, penúltima historia de la recopilación, un adolescente cabezón de ojos abotonados como un Lego, se debate entre su curiosidad verdadera por el mundo natural y sus deseos púberes por agradar a la tribu e impresionar a la chavalilla más guapa de la “manada”. El artista, como en muchos de sus relatos, construye un universo social y biológico ad hoc, partiendo de su inventiva: unas leyes naturales propias que se repiten en sus cómics, pero que no se explican fuera de su fértil imaginación. El resultado es un desafío para nuestro intelecto, un gozo para la experiencia lectora. Pura exuberancia, puro DeForge.

miércoles, agosto 05, 2015

Tres planes culturales santanderinos para este verano (gratis)

Si tienen ustedes la fortuna de pasarse o pasearse por Santander en las próximas semanas, hay tres cosas que podrían hacer y disfrutar sin gastarse un solo duro…
Hasta el 02 de septiembre, la Obra Social “la Caixa” expone siete esculturas colosales de Henry Moore en el Paseo Marítimo de la segunda playa del Sardinero. Hemos tenido la suerte de contemplar la obra de Henry Moore en numerosas exposiciones y museos, y, créannos, siempre merece la pena acercarse a uno de los artistas esenciales del siglo XX. Su obra ha influido a buena parte de los escultores contemporáneos, hasta el punto de transformar la solidez y contundente sensualidad de sus piezas monumentales en frecuentes invitados del paisaje urbano de nuestras ciudades. En Santander tienen la ocasión de disfrutar de obras maestras de su producción, como Óvalo con puntos, Figura reclinada en dos piezas nº 2, Pieza de bloqueo o Madre e hijo reclinados, perfiladas todas ellas sobre el Cantábrico rumoroso y agitado. Naturaleza en acción y tensión dinámica, como le hubiera gustado al propio Moore.
http://www.canalpatrimonio.com/la-obra-de-henry-moore-se-asoma-al-mar-en-santander/

http://www.canalpatrimonio.com/la-obra-de-henry-moore-se-asoma-al-mar-en-santander/
El 10 de septiembre, en la galería Alexandra Espacio Creativo, clausuran la exposición Mi mamá no me mima con dibujos de Sandra Rilova. Lápices de colores, acuarelas, collage y acrílicos para desarrollar una interesante aproximación a la cuentística popular desde los conceptos de la amenaza y la alteridad en cuadros de pequeño formato. El estilo de Rilova, familiarizado con la ilustración, retrata los miedos infantiles a partir de la escenografía de momentos inquietantes y el desarrollo simbólico de las falsas apariencias. Una buena ocasión para reflexionar sobre las tinieblas de la infancia al resguardo de la canícula estival.
Seis meses les quedan (hasta el 10 de enero) para acercarse a la Fundación Botín a ver Sol Lewitt. 17 Wall Drawings. 1970-2015. La obra, comisariada por John Hogan, Director de Instalaciones de la Yale University Art Gallery y dibujante de Sol Lewitt desde 1982, recoge con perfección el espíritu artístico de uno de los maestros del arte conceptual de los años 60-70. Consta la exposición de diecisiete dibujos murales creados por Lewitt para ser reproducidos milimétricamente según sus precisas instrucciones en diferentes partes del mundo. Pura teoría visual: líneas proyectadas, composiciones geométricas y series minimalistas a gran tamaño recreados sobre los muros de la Fundación gracias a jóvenes artistas entre los que encontramos nombres de prestigio como el de AlfredoSantos, amigo de esta casa. Una experiencia diferente.

miércoles, julio 29, 2015

The Mindscape of Alan Moore. El pensamiento mágico

De Alan Moore hablamos en aquel añorado suplemento cultural del Tribuna de Salamanca llamado Culturas, antes incluso de que naciera este blog; luego, recuperamos el artículo en un post. En aquella ocasión le dedicamos un texto largo al guionista de Northampton, ofreciendo una visión retrospectiva de sus principales trabajos y de su influencia sobre el cómic contemporáneo.
Teníamos pendiente desde hace varios años el visionado de The Mindscape of Alan Moore, el documental de 2003 sobre su vida, obra y pensamiento, protagonizado por él mismo. Dez Vylenz y Moritz Winkler dirigen una pieza en la que el propio Alan Moore reflexiona en voz alta con tono grave y su fuerte acento norteño sobre sus orígenes, los diferentes momentos y estados vitales en los que concibió sus principales obras y, sobre todo, sobre su filosofía y metafísica. El inglés elegante de Moore se extiende en un discurso verborreico y solemne cargado de escepticismo y descreimiento, pero lleno también de anécdotas jugosas, miradas inteligentes sobre la realidad histórico-política contemporánea y teorías sobre el arte y la religión, que se mueven entre la perspicacia, el secretismo del místico converso y la cábala (cuando no cháchara) parapsicológica. Detrás de cada historia y alegoría, de cada reflexión, encontramos el universo de Alan Moore, absolutamente indisociable de su personalidad brillante, lunática y misteriosa. Y mientras enhebra sus palabras con un ritmo pausado y seguro, el guionista superdotado mira a la cámara con sus ojos trasparentes y profundos, como adivinando la perplejidad de su audiencia, mientras sus manos dirigen una orquesta invisible y sus dedos finísimos ensortijados con escamas de dragón de plata marcan el ritmo con gestos rituales delante de la cámara.
El documental desgrana los pensamientos de Moore a partir de diferentes cartas del tarot, que funcionan como títulos de las diferentes secciones del documental. Imágenes, pequeños fragmentos de vídeo y grabaciones de paisajes ilustran o subrayan el discurso de Moore, que como una letanía avanza desde su breve vida académica, hasta sus primeros pálpitos artísticos y su entrada en el mundo del cómic, para disolverse poco a poco en reflexiones espirituales y teorías metafísicas sobre el arte y la existencia.
Cuando está hablando de V de Vendetta o de The Watchmen, se muestran escenas representadas de episodios de las obras; el Hollywood grandilocuente y digital aún no había llegado a su obra, son escenas recreadas con medios humildes, pero con convicción y cierta pausa contemplativa: nos creemos a V y Rorschach mientras recitan, con la profundidad dramática que también inspira Moore en sus parlamentos, algunas de sus líneas más célebres. Pero cuando el cómic o la labor artística de Moore va perdiendo protagonismo para ceder importancia a su pensamiento, también las imágenes del documental se deforman hacia asociaciones abstractas, representaciones simbólicas y dibujos psicodélicos. En ese momento, la película se convierte en manifiesto espiritual, en la doctrina metafísica de un creador más interesado en la construcción ontológica de su propio universo que en las obras que concibió.
No es The Mindscape of Alan Moore un documental memorable (nada que ver con aquel Crumb, que parecía complemento o un capítulo más de la obra del genio underground); para ello, debería haber abundado en el contexto, haberse impregnado más de los cómics en sí, del papel de Moore en la industria y de la trascendencia de su trabajo más allá de la imagen que el propio personaje proyecta. El documental de Vylenz y Winkler es disperso y pierde pronto el foco de atención. Carece de perspectiva y de estructura, más allá del discurso sinuoso e hipnótico de su protagonista. Sin embargo, el documental funciona como testimonio fascinante del proceso creativo y de la visión, siempre disidente y seductora, de un creador que después de adquirir un halo mítico ha conseguido trascender el medio en el que se gestó su leyenda, para convertirse él mismo en personaje de una historia no escrita: la que protagonizan el Alan Moore antisistema, el paranoico, el chamán o el niño perpetuo que embelesa a sus interlocutores con palabras que suenan a hechizo verdadero, pero que en el fondo podrían no ser otra cosa que fuegos artificiales o los trucos de magia de un contador de historias:
There is some confusion as to what magic actually is. I think this can be cleared up. If you just look at the very earliest Magic in its earliest form is often referred to as "the art". I believe that this is completely literal, I believe that magic is art and that art, whether that'd be writing, music, sculpture or any other form is literally magic.
Art is, like magic, the science of manipulating symbols, words or images to achieve changes in consciousness. The very language of magic seems to be talking as much about writing or art as it is about supernatural events. A grimmoir for example, the book of spells is simply a fancy way of saying grammar. Indeed, to cast a spell is simply to spell, to manipulate words, to change people's consciousness. And I believe this is why an artist or writer is the closest thing in the contemporary world that you are likely to see to a shaman.